La tasa de desempleo juvenil en China cae por sexto mes consecutivo, hasta el 16,1 %

Imagen sin descripción

Pekín, 19 mar (EFE).- La tasa de desempleo juvenil de China disminuyó en febrero por sexto mes consecutivo, situándose en el 16,1 %, aunque la mejora es marginal y ofrece poco alivio a los recién graduados que se ven afectados por las dificultades para acceder al mercado laboral que vive el país.

Según datos publicados este jueves por la Oficina Nacional de Estadísticas, la tasa de desempleo del grupo de 16 a 24 años, excluyendo a los estudiantes, bajó ligeramente al 16,1 % en febrero desde el 16,3 % en enero.

El medio hongkonés South China Morning Post explicó que la cifra disminuyó gradualmente desde agosto, cuando un récord de 12,2 millones de graduados universitarios ingresaron al mercado laboral, elevando la tasa de desempleo al 18,9 %, el nivel más alto desde que los estudiantes fueron excluidos de los datos en diciembre de 2023.

El mercado laboral, afectado por presiones deflacionarias e incertidumbres externas, resulta particularmente desafiante para los jóvenes con experiencia profesional limitada.

En el caso de los ciudadanos de entre 25 y 29 años de edad, también sin contar a estudiantes, la tasa se situó en 7,2 % en febrero, frente al 6,8 % de enero.

Igualmente, el índice de desempleo urbano general aumentó ligeramente al 5,3 % en febrero, desde el 5,2 % en enero.

China dejó de divulgar los datos de paro juvenil en julio de 2023, después de que estos alcanzasen un máximo histórico del 21,3 %, y reanudó su publicación en diciembre, excluyendo a los estudiantes del cálculo para "reflejar de forma más precisa" que la búsqueda de empleo "no era una prioridad" para ellos.

La primera medición bajo este nuevo sistema apuntó a un paro juvenil del 14,9 % y alcanzó su máximo, de 18,9 %, en agosto del año pasado.

Las autoridades del país han situado el empleo juvenil entre sus máximas prioridades, tanto por el efecto negativo sobre el consumo que entraña la posible caída de las rentas como por los riesgos para la estabilidad social, un asunto vital para Pekín.