Las últimas encuestas auguran un resultado ajustado, con el Partido Social Democrático (SDS), de Jansa, y el gobernante Movimiento por la Libertad (GS), de Golob, empatados en torno al 22 o 23 % de los votos, pero con una ligera ventaja de escaños, 26 frente a 24, para el primero.
Lo que parece claro es que los dos principales partidos tendrán que buscar socios para asegurar una mayoría parlamentaria de 46 entre los 90 diputados en la Cámara.
Con el resultado de las encuestas de los diez últimos días el SDS y otras formaciones de centroderecha superarían al bloque de centroizquierda en unos cinco escaños.
El panorama es así distinto al de hace cuatro años, cuando la formación de Golob logró 41 de los 90 escaños, y desplazó del poder al entonces primer ministro Jansa, que se quedó con sólo 27.
Golob formó después una coalición con los Socialdemócratas (SD) y la izquierda de Levica, con una clara orientación europeísta.
Su Ejecutivo también destacó por su crítica a Israel por los ataques contra la población civil en Gaza tras la ofensiva terrorista del grupo islamista palestino Hamás del 7 de octubre de 2023.
En coordinación con otros países europeos, entre ellos España, el gobierno de Golob reclamó la entrada sin trabas de ayuda humanitaria a la franja y reconoció el Estado de Palestina en 2024.
En su campaña, Golob prometió nuevas inversiones en renovables, ampliación de ayudas sociales, aumento de pensiones, subsidios de vivienda y apoyo a las familias con hijos.
"El enorme apoyo a Golob hace cuatro años fue una anomalía que no puede durar", explica a EFE el historiador y analista Luka Lisjak Gabrijelcic, de la Central European University (CEU) en Budapest.
Este experto esloveno recordó que durante el último Gobierno de Jansa la oposición de centroizquierda estuvo fragmentada y sin liderazgo y que el liberal irrumpió como una nueva alternativa.
Jansa, un nacionalista y eurocrítico en la línea del húngaro Viktor Orbán, ha sido primer ministro en tres periodos (2004-2008; 2012-2013; y 2020-2022).
Si en los dos primeros ya apuntó maneras populistas, sus dejes autoritarios aumentaron en su último mandato, con duros ataques a la independencia de la Justicia, la prensa y las ONG de derechos humanos.
Su principal diferencia con el líder húngaro es su decidido apoyo a Ucrania frente a la agresión de Rusia, ya que opina que una derrota ucraniana pondría en peligro la seguridad de Europa.
Por lo demás, Jansa es un admirador de Trump, en cuyo modelo ve una vía para reforzar la soberanía de las naciones y los valores tradicionales frente a lo que califica de "agenda" progresista en materia de derechos de mujeres, inmigrantes y minorías sexuales.
En ese sentido, es muy crítico con la Unión Europea (UE), a la que Eslovenia pertenece desde 2004, y denuncia un supuesto centralismo de Bruselas, así como las políticas comunitarias para luchar contra el cambio climático.
El Gobierno de Golob denunció al final de la campaña una supuesta injerencia extranjera, tras desvelar la prensa que la firma privada israelí de inteligencia 'Black Cube' mantuvo contactos con políticos de la oposición y estaría detrás de una serie de filtraciones sobre presunta corrupción en el entorno del Ejecutivo.
Golob acusó a "servicios extranjeros" de interferir en los comicios, mientras la ministra de Exteriores, Tanja Fajon, habló de "un ataque directo" a la soberanía nacional y a la "democracia".
La polémica se desató tras la filtración en las redes sociales de conversaciones grabadas en secreto a distintas personalidades, en las que supuestamente sugerían formas de influir en el Gobierno de Golob para acelerar trámites o conseguir contratos.
Algunas de las personas sostienen que fueron grabadas sin saberlo durante reuniones con supuestos inversores y que todo fue manipulado para comprometerles y dar la impresión de actividades delictivas.
Según datos de una investigación periodística, después confirmados por el Ejecutivo, miembros de 'Black Cube' visitaron Liubliana varias veces a finales de 2025 y, en su última estancia, se les localizó en la misma calle de la sede de SDS.
La formación de Jansa, que usó las grabaciones para denunciar la supuesta "corrupción" del Ejecutivo, rechaza las acusaciones y afirma no saber nada de 'Black Cube'.
La empresa, fundada en 2010 por antiguos miembros de los servicios de inteligencia de Israel, está especializada, según su página web, en la recopilación de información para litigios de alto nivel.
