Según datos de marzo de 2026 publicados este sábado por la Asociación de la Sociedad Civil en el Sistema Penal (CISST), organización dedicada a mejorar los derechos de los reclusos, las prisiones están un 35 % por encima de su capacidad, con unos 108.000 internos más de los que pueden albergar.
El hacinamiento agrava las condiciones de vida en prisión y eleva los riesgos para los reclusos enfermos, ancianos y menores, según esas asociación.
Las cifras de CISST indican que en los centros penitenciarios hay unos 500 reclusos con discapacidad, más de 6.500 mayores de 65 años y unos 4.500 menores de entre 12 y 18 años, entre ellos 216 niñas.
El número de mujeres encarceladas es de casi 20.000, mientras que 891 niños menores de seis años viven en prisión junto a sus madres.
Más allá de las cifras, la presencia de políticos, periodistas y activistas encarcelados sigue siendo otro foco de preocupación.
Pese a las sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y del Tribunal Constitucional de Turquía que exigen su liberación inmediata, el empresario y activista Osman Kavala ha entrado en su octavo año en prisión, mientras que el político kurdo Selahattin Demirtaş lleva encarcelado nueve años y medio.
Una nueva legislación aplicada en 2025 contempla la excarcelación anticipada de personas mayores o con enfermedades graves, pero ha sido criticada por partidos y activistas prokurdos por excluir a condenados por delitos relacionados con el terrorismo, una categoría que afecta a muchos opositores y activistas.
