Abinader afirmó, en un mensaje a la nación, de que el Gobierno asumirá la "mayor parte" del esfuerzo, con relación a lo que significarán estos aumentos, al tiempo que llamó a una responsabilidad compartida, señalando que las empresas pueden adoptar esquemas de trabajo remoto y los ciudadanos optimizar el uso del combustible y, como sociedad, actuar con conciencia y eficiencia".
El gobernante advirtió que la situación externa hará "necesario" asumir "ciertos sacrificios", no desproporcionados, pero sí inevitables.
"Habrá presiones en las tarifas eléctricas, en los costos de transporte y, en alguna medida, en los precios de los alimentos. No porque nuestra economía tenga debilidades, sino porque enfrentamos un choque externo de gran magnitud", expresó.
El Gobierno dispuso ayer aumentos en el precio de las gasolinas que, en el tipo prémium, superó por primera vez el umbral de los 300 pesos por galón (unos 4,9 dólares). También hubo incrementos en los precios del diésel y en otros combustibles. Las variaciones no tocaron el gas propano ni el gas natural.
El mandatario también resaltó el "esfuerzo" del Estado para amortiguar el impacto de la crisis internacional, mediante subsidios a los combustibles y a la electricidad.
Indicó que en 2025 se destinaron 11.500 millones de pesos (unos 185 millones de dólares) en subsidios a los combustibles y más de 105.000 millones de pesos (unos 2,41 millones de dólares) al sector eléctrico, mientras que en lo que va de 2026 el subsidio a los combustibles asciende a unos 4.000 millones de pesos (unos 64,5 millones de dólares).
Explicó que el Presupuesto Nacional para 2026 fue elaborado sobre la base de un precio de 65 dólares por barril de petróleo, pero que el aumento a casi 100 dólares representa un costo fiscal creciente que, de mantenerse sin ajustes, "comprometería" la sostenibilidad de las finanzas públicas.
"Y ante esta coyuntura, nos hemos planteado tres objetivos fundamentales: En primer lugar, mantener a toda costa la estabilidad macroeconómica, fiscal y social. Para ello, seguiremos protegiendo a los hogares más vulnerables, fortaleciendo los programas sociales y reasignando recursos desde partidas menos prioritarias", detaló.
Y agregó: "Ya hemos identificado cerca de 10.000 millones de pesos (unos 161 millones de dólares) que podrán destinarse a estos fines sin aumentar el gasto total".
"En segundo lugar", dijo, "estamos monitoreando los precios de alimentos e insumos agropecuarios e implementaremos nuevamente un subsidio a los fertilizantes por un monto inicial de 1.000 millones de pesos (unos 16.1 millones de dólares) para mantener los precios previo a la crisis. De esta manera, evitar que el aumento internacional de los fertilizantes se traduzca en mayores precios de alimentos para las familias dominicanas".
Y, en tercer lugar, que el Gobierno procurará sostener la inversión pública como motor del crecimiento económico, incluso en "este contexto internacional complejo".
República Dominicana creció un 2,1 % en 2026, una estimación por debajo del 3,5 % pronosticado por el Banco Central (emisor). En 2024 el crecimiento fue de 5,0 %, uno de los mayores de América Latina.
Abinader expuso que República Dominicana es una economía muy abierta e integrada al mundo y que, cuando ocurren conflictos internacionales de esta magnitud, se generan tensiones en los mercados globales que pueden traducirse en aumentos de costos en el transporte, la energía y las materias primas.
El país importa la totalidad del consumo de los derivados del petróleo, así como carbón y gas natural.
