"Cualquier ataque dentro o cerca de una instalación nuclear significa jugar a la ruleta con vidas civiles", advirtió en un comunicado Melissa Parke, directora ejecutiva de ICAN, coalición de organizaciones de la sociedad civil que fue galardonada en 2017 con el Nobel de la Paz.
Parke recordó que atacar instalaciones nucleares está explícitamente prohibido por el derecho internacional y que puede causar contaminación radioactiva perjudicial para la salud humana y el medio ambiente.
La directora ejecutiva reaccionó así al ataque del fin de semana a la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz, en Irán, y al que en represalia dirigió el régimen de los ayatolás contra Dimona, cerca del complejo de investigación nuclear de Israel.
ICAN destacó que se sospecha que el Centro de Investigación Nuclear del Néguev, en Dimona, ha producido plutonio y cabezas nucleares para el arsenal nuclear israelí y ahora podría estar siendo utilizada para elaborar tritio, también con el fin de aumentar el armamento atómico del país.
La coalición recordó que la semana pasada Irán también informó de un proyectil caído en la central nuclear de Bushehr y que en el conflicto del año pasado entre Estados Unidos, Israel y el régimen iraní también hubo ataques a Natanz y a otras instalaciones nucleares en Fordo e Isfahán.
