La popularidad del primer ministro regional, Alexander Schweitzer, no alcanzó en la recta final de la campaña ante la desconfianza que existe ante los socialdemócratas en cuanto a su competencia para resolver los grandes problemas sociales y políticos del momento.
El SPD seguirá muy probablemente, a falta de otras alternativas, como socio menor del próximo Gobierno de ese estado del suroeste de Alemania, encabezado por la Unión Cristianodemócrata (CDU), al igual que sucede a nivel federal en la coalición de Gobierno.
Sin embargo, lejos de ser un consuelo, esa constelación tiene algo de amenaza, ya que el SPD corre el riesgo de convertirse en apéndice de la CDU, su tradicional rival, con la función de lograr mayorías en contra del fuerte avance de la ultraderecha.
"Las cosas no pueden seguir así. Hay que preguntarse si no hemos apostado por los temas o las medidas equivocadas o si las hemos comunicado de manera errónea", dijo la primera ministra del Sarre y vicepresidenta del SPD, Anke Rehlinger.
El politólogo Uwe Jung, de la Universidad de Treveris, constató en una reunión con la Asociación de la Prensa Extranjera (VAP) antes de los comicios que el SPD "ha perdido a los trabajadores en la industria en las últimas décadas, a los que no son activos en los sindicatos. Se ha convertido en un partido de académicos del servicio público".
"Casi que no se valoran sus competencias, incluso en lo que tiene que ver con los sistemas sociales. Puede ser porque ha gobernado casi ininterrumpidamente desde 1998", agregó.
Los dos copresidentes del partido, el vicecanciller y ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, y la ministra de Trabajo, Bärbel Bas, comparecieron este lunes ante la prensa y ambos, a la vez que descartaron dimitir, reconocieron que el SPD vive una crisis de confianza.
"Es un hecho que hemos perdido la confianza de parte de los electores, mucha gente ya no sabe qué es lo que defiende el SPD", afirmó Bas.
Klingbeil, por su parte, dijo que había que tomar en serio el hecho de que buena parte de la población ve al SPD como el partido de los receptores de ayudas estatales y no ya como el partido de los trabajadores.
Agregó que para cambiar esa situación hay que concentrarse en el trabajo del Gobierno y en sacar adelante una reforma fiscal que favorezca, ante todo, a la gente que trabaja.
Por otra parte, Klingbeil dijo que el SPD no iba a dar la espalda a su responsabilidad de Gobierno en momentos difíciles, tanto en el plano nacional como en el internacional, y que no podía dedicarse tanto sólo a ocuparse de si mismo.
"Si vemos la situación internacional, lo que ha pasado este fin de semana en Irán y la reacción de los mercados y si pensamos en que desde hace mucho la economía en Alemania pasa por una situación difícil, es claro que no podemos hundir al Gobierno en el caos ocupándonos sólo de nosotros mismos", afirmó.
En los últimos 28 años el SPD sólo ha estado en la oposición durante una legislatura, entre 2009 y 2013.
Esa larga presencia en gobiernos de diversa índole ha estado acompañada de una pérdida constante del caudal electoral que se puede ver si se compara el 40,9 % obtenido en 1998 cuando Gerhard Schröder llegó a la Cancillería, con el 16,4 % de los últimos comicios generales en 2025, que fue también el peor resultado de la historia.
El triunfo de 2021, que llevó a Olaf Scholz a la Cancillería con el 25,7 % de los votos, ya había estado muy por debajo de lo que había acostumbrado a alcanzar el partido en el pasado.
El experimento al que se arriesgó Scholz, una coalición tripartita con dos partidos tan disímiles como Los Verdes y el Partido Liberal (FDP), le pasó una grave factura que ahora hace temer por la superivencia del SPD como verdadera alternativa.
Todas las encuestas de intención de voto de cara las próximas generales de 2029 ven al SPD relegado al tercer lugar por la AfD y algunas lo ven incluso en cuarto puesto, por debajo de Los Verdes.
El 20 de septiembre habrá regionales en Mecklenburgo-Antepomerania, estado federado gobernado por la socialdemócrata Manuela Schwesig. Las encuestas sitúan a AfD en el primer lugar, con una clara ventaja sobre el SPD.
