La mejora de las condiciones meteorológicas ha propiciado ataques rusos a gran escala en el este de Ucrania, donde sus fuerzas intentan alcanzar el objetivo declarado por Moscú de capturar alrededor del 20 % de la región oriental de Donetsk que sigue bajo control de Kiev.
El epicentro de los cuatro días de combates especialmente intensos de la semana pasada se situó cerca de Pokrovsk, según el comandante en jefe del ejército defensor, Oleksandr Sirski, en lo que los analistas militares consideran que es el inicio de la ofensiva de primavera de Rusia.
Los ataques rusos siguen basándose en pequeños grupos de infantería que aprovechan los bosquecillos para evitar ser detectados por los drones ucranianos.
Además, un terreno más seco ha permitido el regreso de los tanques y otros vehículos blindados al campo de batalla, en un intento por desbordar las defensas ucranianas.
Hasta ahora, estos ataques no han dado frutos, según el Tercer Cuerpo, unidad operativa de las Fuerzas Armadas de Ucrania que destruyó decenas de vehículos al repeler el ataque que tuvo lugar en siete zonas diferentes cerca de Borova y Limán el pasado 19 de marzo.
"La defensa ucraniana sigue agotando al adversario y frustrando sus planes", argumentó el analista militar Oleksandr Kovalenko para el Grupo de Resistencia Informativa, iniciativa dedicada al estudio del desarrollo de la guerra.
Kovalenko reconoció que las tropas rusas han logrado avances limitados en la zona al este de Sloviansk y Kramatorsk, en Donetsk, en su intento por acercarse a estos bastiones, situados actualmente a 17 kilómetros de distancia.
Sin embargo, señaló que el inicio de la campaña rusa ha sido "un fracaso" y que el avance ruso ha sido el más lento de los últimos años.
El coste en bajas de sus soldados ha aumentado hasta niveles récord, con más de 8.000 muertos o heridos la semana pasada a cambio de 28 kilómetros cuadrados de territorio capturado.
Ucrania "tomó las decisiones necesarias" para prepararse ante el aumento de la presión rusa, subrayó el lunes el general Sirski, asegurando que las tropas se han "reforzado" y cuentan con suficientes "armas y municiones".
Las fuerzas ucranianas continúan lanzando contraataques en al menos dos sectores del frente donde, en los últimos meses, lograron recuperar territorios capturados por Rusia en 2025.
En Kúpiansk, en la región nororiental de Járkov, las fuerzas ucranianas siguen expulsando a las decenas de soldados rusos que quedaban aislados de la fuerza principal tras el fallido intento de tomar la ciudad en otoño de 2025.
Según el portavoz de las fuerzas del sur de Ucrania, Vladislav Voloshin, también están luchando por tomar la iniciativa a lo largo de la frontera entre las regiones de Dnipropetrovsk y Zaporiyia.
Las unidades de drones de Ucrania, como el batallón 'Halcones de Hierro' de la 67.ª Brigada, desempeñan un papel importante al repeler los asaltos rusos, atacar la logística del frente y destruir la artillería y los almacenes de armas.
Según las imágenes de vídeo que la unidad compartió con la EFE, las fuerzas rusas llegan incluso a utilizar caballos para cubrir la zona de peligro más rápidamente, dada la escasez de otros medios.
Mientras continúan los intensos combates, las fuerzas ucranianas han logrado "éxitos significativos", según su comandante, Vladislav Datsenko.
A pesar del uso masivo de la aviación y los drones contra los soldados ucranianos por parte de Rusia, es poco probable que sus intentos de lograr un avance decisivo tengan éxito, señaló a EFE Oleksí Melnik, analista de seguridad del Centro Razumkov de Kiev.
Aunque las fuerzas rusas mantienen su superioridad numérica, la situación de la movilización ha mejorado en Ucrania en los últimos meses.
También cobran relevancia actualmente las iniciativas por ampliar el uso de sistemas robotizados, en particular drones terrestres, útiles para el transporte de logística, la evacuación de heridos y el ataque.
Ucrania también trabaja actualmente para aumentar las bajas mensuales rusas de unas 30.000 a 50.000, lo que, según su ministro de Defensa, Mijailo Fédorov, detendría finalmente los avances rusos.
El aumento de las bajas acentuaría la necesidad de Rusia de llevar a cabo otra ronda de movilización obligatoria, profundamente impopular, con el fin de mantener la iniciativa, según Melnik.
La movilización de cientos de miles de ciudadanos por parte de Rusia podría suponer un reto para los defensores ucranianos, aunque los analistas creen que eso socavaría el apoyo interno a la guerra en Rusia y desestabilizaría la situación en el país invasor.
