Una iniciativa popular intenta despenalizar el aborto en el conservador Liechtenstein

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Ginebra, 23 mar (EFE).- El aborto está prohibido en el pequeño principado alpino de Liechtenstein, donde un médico que practique una interrupción del embarazo se arriesga a hasta tres años de prisión, pero una iniciativa popular ha presentado un proyecto de ley para intentar cambiar esta situación.

Según ha informado la prensa suiza, el proyecto está impulsado por mujeres del partido de izquierda Freie Liste (Lista Libre) y reclama condiciones similares a las vigentes en la vecina Suiza, es decir, aborto legal las doce primeras semanas de embarazo y que puedan extenderse en casos excepcionales.

En el principado el aborto solo está autorizado cuando la vida de la madre está en peligro o en caso de violación, por lo que posee una de las legislaciones más estrictas de Europa.

No obstante, desde 2015 se han dejado de perseguir penalmente los abortos realizados en el extranjero por mujeres de Liechtenstein, a menudo practicados en Suiza (unos 40 anuales).

Los impulsores de la iniciativa deben ahora recoger mil firmas -en una población de unos 40.000 habitantes- para que el Landtag (Parlamento) debata y vote la iniciativa, que en caso de rechazo aún podría someterse a referéndum.

Los partidos de derecha, muy mayoritarios en el Parlamento (23 de los 25 escaños son formaciones conservadoras, siendo los dos restantes para Freie Liste), se han mostrado abiertos pero cautos ante la iniciativa, aunque el mayor escollo puede ser la familia principesca, que tiene derecho de veto en las consultas populares.

En 2011, el aborto ya fue sometido a referéndum en el país, bajo otra campaña con el lema "ayuda en lugar de castigo", y fue rechazado por un 52,3 % de los votos, aunque entonces el príncipe regente, Luis de Liechtenstein, ya anunció que bloquearía la iniciativa en caso de que ganara el "sí".

Consultada en esta ocasión por la televisión suiza RSF, la casa de los príncipes, católicos como la mayoría de la población de Liechtenstein, ha subrayado que su posición de principio sigue siendo la misma y que "la protección de la vida por nacer representa un valor social y ético fundamental" para la familia de soberanos.

A este respecto, una de las dos formaciones que componen la coalición en el poder, el democristiano Partido Cívico Progresista, ha expresado su temor a que este debate produzca cierto enfrentamiento "entre el pueblo y la casa principesca" que dañe la estabilidad de esta pequeña monarquía a orillas del Rin.