Junto a Dinamarca, Grecia, Letonia, Pakistán y Somalia, los representantes de estos países defendieron las resoluciones del Consejo de Seguridad relativas a este asunto, entre ellas la 2334 que declara "ilegales" los asentamientos israelíes en territorios palestinos ocupados desde 1967, aprobada en 2016, pese a la abstención de Estados Unidos.
"Esta política de asentamientos ilegales y los continuos y cada vez más intensos ataques de los colonos israelíes contra la población civil palestina, así como la violencia contra las comunidades palestinas, incluido el reciente asesinato de niños palestinos a manos de las fuerzas israelíes, son inaceptables y deben cesar de inmediato, y exigimos que los responsables rindan cuentas", afirmó Asim Iftikhar Ahmad, representante pakistaní ante la ONU.
Estos países defendieron, como hace las resoluciones del organismo, las fronteras que delimitaban el territorio de Israel antes de ocupar Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este en la guerra de 1967. A día de hoy el control israelí de facto sobre estos territorios los aleja de este marco.
El embajador francés, Jérôme Bonnafont, manifestó la "profunda preocupación" de todos estos países por "la grave situación humanitaria y económica que se está desarrollando en el territorio palestino ocupado" debido a las restricciones a la circulación a la que Israel ha sometido a los palestinos.
Por su parte, el representante de Baréin, Jamal Fares Alrowaiei, apostó por poner fin "a la ocupación israelí" y aplicar la solución de dos Estados en la que "una Palestina independiente y soberana e Israel" puedan convivir en paz "dentro de sus fronteras seguras y reconocidas".
Poco después, el coordinador especial adjunto y coordinador residente de la Oficina del Coordinador Especial de las Naciones Unidas para el Proceso de Paz en Oriente Medio (UNSCO), Ramiz Alakbarov, inauguró la sesión del Consejo de Seguridad sobre Palestina, dirigida por EE.UU., que cuenta con la presidencia rotatoria del órgano.
Alakbarov tildó de "implacable" la expansión de los asentamientos israelís en Cisjordania y aseguró que "obstaculiza el acceso de los palestinos a sus tierras y amenaza la viabilidad de un Estado palestino contiguo y soberano".
"La expansión de los asentamientos, incluidos los puestos avanzados, coincide con el aumento de los ataques de los colonos, lo que afianza aún más la ocupación ilegal y viola el derecho internacional, socavando la autodeterminación palestina", declaró.
El coordinador señaló que durante el periodo de su último informe trimestral se han construido y/o planificado unas 6.000 viviendas en Cisjordania y Jerusalén Este, que dividirán el territorio.
Además, se dijo que se han demolido "429 instalaciones" palestinas y que "575 personas" se han visto forzadas a desplazarse.
