El magistrado de la Corte Suprema Alexandre de Moraes permitió que Bolsonaro (2019-2022), condenado a 27 años de cárcel por golpismo, sea transferido a su casa en Brasilia por un periodo inicial de 90 días a partir del momento en que los médicos le den el alta.
De Moraes consideró en su decisión que este plazo es el adecuado para que el exmandatario de 71 años se recupere de la neumonía por la cual fue internado de urgencia el pasado 13 de marzo en un hospital privado de Brasilia.
Presionado por los aliados y la familia del líder ultraderechista, el magistrado finalmente flexibilizó su postura ante el agravamiento del estado de salud, después de haber rechazado pedidos anteriores por parte de la defensa.
Con todo, el magistrado decidió que Bolsonaro deberá llevar tobillera electrónica y le impuso una serie de restricciones en materia de comunicación, como la prohibición de usar celular, utilizar redes sociales y grabar videos o audios "directamente o por intermedio de terceros".
En cuanto a las visitas, estas estarán limitadas a los abogados, al personal médico y a los hijos del exmandatario, entre los cuales figura el senador Flávio Bolsonaro, candidato presidencial para las elecciones del próximo mes de octubre.
Las demás visitas serán suspendidas con el fin de "resguardar el ambiente controlado necesario" y evitar las infecciones.
Durante sus labores de vigilancia, los policías tendrán que revisar los maleteros de todos los vehículos que salgan de la residencia donde el líder ultra convivirá con la esposa, Michelle Bolsonaro, y la hija pequeña.
Además, el magistrado prohibió acampadas, manifestaciones y "aglomeraciones de individuos" en un radio de un kilómetro alrededor de la casa para no comprometer la "integridad" de la prisión domiciliaria.
La familia del exmandatario y sus aliados celebraron la medida, pero dijeron que esta se queda corta y mantuvieron las críticas contra De Moraes.
Flávio Bolsonaro dijo en entrevista con el canal CNN que las condiciones impuestas con la prisión domiciliaria reflejan un "sesgo político" y que la restricción de visitas busca obstaculizar la organización de candidaturas de cara a los comicios de octubre.
"Intenta dificultar la articulación (política) por parte del campo de la derecha, lo que es lamentable", declaró.
Al mismo tiempo, uno de los abogados del expresidente, Paulo Cunha Bueno, dijo en un comunicado que el carácter temporal de la prisión domiciliaria era "singularmente innovador" y recordó que los cuidados médicos que este necesita son "permanentes".
Bolsonaro cumple su condena desde finales de noviembre pasado, tras ser hallado culpable de liderar un intento de golpe de Estado para mantenerse en el poder tras perder las elecciones de 2022 frente al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva.
Durante su encarcelamiento, ha presentado un deterioro de su estado de salud que lo ha obligado a pasar varias veces por el hospital.
El exmandatario viene padeciendo diversos problemas médicos que él y su entorno achacan a la puñalada que sufrió en el abdomen durante la campaña electoral de 2018.
