Bielorrusos en Ucrania, escépticos ante el acercamiento entre EE.UU. y Lukashenko

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Leópolis (Ucrania), 26 mar (EFE).- Los bielorrusos que han buscado refugio en Ucrania ante la represión del régimen de Alexandr Lukashenko advierten en contra de confiar en el líder autoritario y de una mayor relajación de las sanciones de Estados Unidos contra Minsk, mientras Washington busca mejorar las relaciones con Bielorrusia, el principal aliado regional de Rusia.

Muchos miembros de la diáspora bielorrusa ven con escepticismo la intensificación de los contactos entre Washington y Minsk. Esto condujo recientemente al levantamiento de las sanciones contra varios bancos bielorrusos y las vitales exportaciones de potasa a cambio de la liberación de 250 presos políticos la semana pasada, una medida que el enviado estadounidense John Coale describió como "un hito humanitario significativo".

"Ya vimos intentos similares anteriormente, por ejemplo en 2014, cuando algunos pensaron que un caníbal podría dejar de comer personas", declaró a EFE Aliaksei Frantskevich, director de la ONG Comunidad de Bielorrusos en Ucrania, al referirse a las vanas esperanzas del pasado de que Lukashenko pudiera abandonar sus políticas autoritarias.

"Lukashenko es un matón que toma a la gente como rehenes y luego los intercambia por concesiones", subrayó Frantskevich, calificado por Minsk como "traidor a la patria", en la inauguración de una exposición en Leópolis dedicada a las decenas de bielorrusos que han muerto luchando contra la invasión rusa de Ucrania.

Para la diáspora bielorrusa en Ucrania, que celebró el miércoles el Día de la Libertad, en memoria del intento de crear un Estado bielorruso independiente en 1918, la defensa de Ucrania frente a Rusia ofrece una oportunidad de recuperar la independencia tras años de integración cada vez más estrecha con Rusia y la supresión de una identidad nacional bielorrusa diferenciada bajo Lukashenko.

El aumento de los contactos entre Lukashenko y Washington refuerza la posición del presidente bielorruso y le permite salir del aislamiento internacional, declaró a EFE Serguí Bogukalets, de origen bielorruso y soldado del ejército ucraniano.

"Es un error confiar en Lukashenko. Los estadounidenses creen que pueden alejarlo de Moscú, pero ya son como gemelos siameses", declaró a EFE otro soldado bielorruso voluntario, que pidió permanecer en el anonimato. "Sólo cuando Moscú se debilite se producirán cambios positivos en Bielorrusia", subrayó.

El último intento de democratizar Bielorrusia terminó en 2020, cuando las protestas populares contra las elecciones presidenciales amañadas fueron aplastadas y miles de políticos y activistas de la oposición acabaron entre rejas.

Decenas de miles huyeron de este país de nueve millones de habitantes. Después de que Bielorrusia permitiera a Rusia utilizar su infraestructura para atacar Ucrania en 2022, cientos de personas se unieron a diversas unidades del ejército ucraniano.

"Creo que también tenemos responsabilidad por permitir que los rusos atacaran a los ucranianos desde el territorio de Bielorrusia", afirmó el voluntario anónimo, que desde 2022 busca defender el honor de los bielorrusos y adquirir una valiosa experiencia de combate.

En la exposición, las paredes están cubiertas de pancartas con 28 rostros sonrientes de voluntarios caídos, aunque una de ellas sólo muestra siluetas simbólicas de otros bielorrusos muertos cuyos nombres aún no pueden revelarse debido a las posibles repercusiones para sus familias en Bielorrusia.

"Los familiares se enfrentan a cárcel, pérdida del trabajo y otras presiones: todas las herramientas de una dictadura que no cambia", explicó el soldado.

El Gobierno ucraniano se ha mostrado crítico con las conversaciones entre EE.UU. y Bielorrusia e impuso sanciones personales contra Lukashenko en febrero.

También ha intensificado los contactos con la líder de la oposición, Sviatlana Tsijanouskaya, afincada en Varsovia.

"Tenemos el mismo enemigo: el imperialismo ruso. Y los bielorrusos y los ucranianos tenemos el mismo objetivo: un futuro europeo libre y democrático", subrayó Tsijanouskaya el miércoles.

"Hoy, todos miramos con gran esperanza a Ucrania como líder regional del que depende toda Bielorrusia", declaró.

Los bielorrusos con los que habló EFE en Leópolis se muestran optimistas sobre las posibilidades de Ucrania.

El voluntario anónimo señaló que la estrategia militar de Rusia es insostenible y que las sanciones, por imperfectas que sean, están estrangulando su economía y su capacidad para seguir luchando.

"Lukashenko sólo entiende el lenguaje de la fuerza y Europa debe mantener una presión unida sobre Minsk", reiteró Frantskevich.

"Las políticas de Donald Trump sobre Bielorrusia aún pueden cambiar y Lukashenko no es eterno. La democratización se producirá", afirmó por su parte Bogukalets, y señaló que muchos bielorrusos expresaron claramente su visión del futuro durante las protestas de 2020.