A la reunión de alto nivel, organizada por el presidente finlandés, Alexander Stubb, asistieron los jefes de Estado o de Gobierno de Reino Unido, Estonia, Finlandia, Islandia, Letonia, Lituania, Países Bajos, Noruega y Suecia, así como un representante de Dinamarca, país que acaba de celebrar elecciones.
Al término de la cumbre, en la que participó por videoconferencia el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, los mandatarios de las diez naciones firmaron una declaración conjunta en la que expresaron su "apoyo inquebrantable" a Ucrania y se comprometieron a seguir aumentando la presión sobre Rusia para forzar a Moscú a negociar la paz.
"El mensaje de nuestra parte es muy claro: las naciones de la JEF están del lado de Ucrania y nuestro apoyo continúa", afirmó el presidente finlandés, Alexander Stubb, anfitrión de la cumbre, en una rueda de prensa conjunta con los primeros ministros de Noruega, Jonas Gahr Støre, y de Islandia, Kristrún Frostadóttir.
Los diez países de esta coalición, miembros todos de la OTAN, abogaron además por endurecer la lucha contra la flota fantasma rusa, con la que Moscú exporta su petróleo a pesar de las sanciones internacionales, especialmente ahora que Estados Unidos ha levantado temporalmente sus sanciones para aliviar la crisis energética a raíz de la guerra en Irán.
El primer ministro británico, Keir Starmer, dijo en Helsinki que ha autorizado a sus fuerzas armadas a abordar y detener barcos rusos en aguas británicas, como ya han hecho otros países europeos, alegando que el presidente ruso, Vladímir Putin, probablemente se está "frotando las manos" ante el fuerte aumento de los precios del petróleo provocado por la guerra en Irán.
"Por este motivo, en mi opinión, deberíamos perseguir a la flota fantasma con aún más ahínco. Juntos debemos bloquear las rutas marítimas clave para este comercio vital, a fin de mantener la presión sobre Putin", dijo Starmer.
En su declaración, los países de la JEF destacaron además la necesidad urgente de invertir en las capacidades necesarias para la detección e interceptación de drones, así como de explorar opciones para una respuesta colectiva, ante el aumento de incidentes ocasionados por vehículos aéreos no tripulados extranjeros.
También se comprometieron a estrechar la "colaboración operativa" con Ucrania, nación asociada a JEF pero no miembro de pleno derecho, lo que incluirá la participación de tropas ucranianas por primera vez en las maniobras conjuntas JEF LION que tendrán lugar a finales de este año.
Respecto a la guerra de Ucrania, abogaron por seguir aumentando la presión sobre Rusia para forzar a Moscú a retomar las negociaciones de paz y destacaron la importancia de que Estados Unidos continúe participando activamente para lograrlo.
"Es necesario ejercer presión y hacer ver a Rusia que le conviene más un acuerdo de paz y que la agresión que está llevando a cabo actualmente no puede continuar", afirmó Gahr Støre.
El primer ministro noruego y su homóloga islandesa coincidieron en que, desde un punto de vista militar, Ucrania se encuentra en una mejor posición que hace un año, ya que las tropas rusas apenas han avanzado en los últimos meses y sus bajas se han multiplicado.
"Aunque pueda sonar extraño, Ucrania se encuentra en una posición más fuerte. Las bajas en el lado ruso están aumentando y Ucrania está recuperando terreno que Rusia había tomado anteriormente", dijo Frostadóttir.
Según Stubb, desde el inicio de la guerra Moscú ha perdido 500.000 soldados, entre muertos y heridos, por cada 1 % de territorio ucraniano que ha conquistado.
La Fuerza Expedicionaria Conjunta es un marco multinacional de cooperación en materia de defensa liderado por el Reino Unido, cuyo principal entorno operativo es el norte de Europa y la región del mar Báltico.
Su objetivo es desarrollar las capacidades militares de los países participantes mediante ejercicios conjuntos, prevenir eventuales conflictos y, de ser necesario, operar de forma coordinada en situaciones de crisis.
