Cuba, bajo régimen comunista, se afectada por el bloqueo petrolero por parte de Estados Unidos, así como el embargo vigente desde 1962. La crisis se agudizó con la suspensión de abastecimiento de crudo desde Venezuela tras el derrocamiento del presidente Nicolás Maduro en una operación de fuerzas estadounidenses el 3 de enero.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) alertó que la crisis energética que afecta a Cuba impacta en los servicios esenciales, entre ellos médicos. Advierten de un próximo colapso humanitario.
También, junto a la Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (Redesca), advierte del impacto sectores más vulnerables como presos, adultos mayores y mujeres embarazadas.
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Hospital, con grave escasez
Durante una visita de periodistas de la AFP al cardiocentro pediátrico “William Soler” de La Habana, madres con mascarillas médicas permanecían junto a sus hijos, sentados o acostados en habitaciones en penumbra, donde la única luz provenía del sol que entraba por las ventanas.
Los hospitales cubanos han lidiado durante años con escasez y equipos envejecidos, pero la situación se ha deteriorado desde que el presidente estadounidense Donald Trump impuso en enero un bloqueo petrolero de facto a la isla.
Herminia Palenzuela, una cardióloga de 79 años, dijo que el hospital, único de su tipo en el país, debe tomar ahora decisiones “dificilísimas”.
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Casos menos graves, a esperar
Los niños con los casos menos graves quedan “al final de la lista, simplemente a esperar” por los recursos, comentó Palenzuela.
El hospital atiende a recién nacidos, niños y embarazadas cuyos hijos han sido diagnosticados con cardiopatías críticas.
“Siempre se guardan los recursos para ese tipo de pacientes porque son los que se van a morir en cualquier momento” , agrega la especialista, con la angustia reflejada en el rostro.

Racionar equipos
El cardiocentro dispone de 100 camas, pero no todas se utilizan porque, según explican los médicos, deben racionar los equipos y suministros médicos para los pacientes con riesgo vital inminente.
“Quisiéramos operar más, quisiéramos hacer más cosas, pero los recursos no lo permiten”, añade Palenzuela, fundadora del hospital inaugurado en 1986.
Con apagones diarios afectando a los cubanos en toda la isla -incluidos dos cortes nacionales solo la semana pasada-, el gobierno ha priorizado los hospitales, equipados con generadores para evitar que queden completamente a oscuras.
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Palenzuela explica que solo puede acudir al cardiocentro tres veces por semana, mientras que algunos de sus colegas caminan varios kilómetros cada día para llegar al trabajo. Existe un sistema de transporte destinado al personal de salud, pero no cubre la demanda.
“Niveles dramáticos”
El director del centro, Eugenio Selmam, lleva décadas lidiando con las carencias de medicamentos y equipos para tratar las cardiopatías infantiles, en el marco del embargo de Estados Unidos vigente desde 1962.
“Es lo que estamos viviendo nosotros desde hace décadas”, dijo Selman. Pero “ahora, con esta nueva situación, alcanza niveles dramáticos”.
Yaima Sánchez, madre de un niño de nueve años que padece de taquicardia tuvo suerte esta vez. El hospital disponía del Holter (dispositivo portátil que registra la actividad del corazón) que necesita el pequeño para el seguimiento de su afección.
“Vengo con la fe de que los médicos me atiendan con lo que tengan” , porque “a veces el aparato no está, o está descargado porque no hay pilas (baterías)” , dice a la AFP esta madre, mientras espera ser atendida.
“Hasta ahora hemos tenido suerte, pero uno nunca sabe” , apunta.
Según cifras del Ministerio de Salud (Minsap) , más de 96.000 cubanos, incluidos 11.000 niños, esperan por cirugías, en medio de la reorganización del sistema sanitario debido a la crisis energética.
“Lo que es justo”
El miércoles, el cardiocentro recibió un cargamento de medicinas, alimentos y productos de higiene procedente de un convoy internacional de ayuda humanitaria que trajo 50 toneladas de suministros a Cuba por vía marítima y aérea.
“La situación claramente es difícil” y “por eso hacemos lo que es justo: traer ayuda”, afirma la activista italiana Martina Steinwurzel (41), que participó en la entrega de los donativos.

Mientras sus colegas y los trabajadores del hospital acomodan la carga solidaria en un salón, Steinwurzel mira a su alrededor y dice: “Es un pueblo que resiste hace muchos años, y ahora vive un asedio que nunca había vivido en su historia” .
El coordinador de la ONU en Cuba, Francisco Pichón, anunció el miércoles que Naciones Unidas propuso un plan de emergencia de 94,1 millones de dólares para Cuba que busca permitir la importación de combustible y mantener operativos los servicios esenciales que protegen a la población más vulnerable.
“Si la situación actual continúa y se agotan las reservas de combustible del país, tememos un rápido deterioro, con la posible pérdida de vidas”, alertó Pichón.
