La víctima, el hondureño Adrián Romero Raudales, de 31 años, vivía en Olot con familiares desde hace varios años y la autopsia que se le hizo el lunes confirmó que había fallecido de varias puñaladas, según reveló su familia en las redes sociales.
Según medios locales, el joven apareció sin vida en mitad de una calle de esta localidad, con una puñalada en la espalda, y las primeras hipótesis de la investigación -aún inconclusa- apuntan a una pelea más que a un posible robo violento, pero la justicia ha decretado el secreto en las actuaciones.
El pasado día 25, agentes de la División de Investigación Criminal (DIC) de Girona detuvieron en esta localidad catalana a dos hombres, de 18 y 34 años, y a un menor por su posible implicación en esta muerte violenta.
El juez del TSJC decretó prisión provisional, comunicada y sin fianza para unos de los dos hombres adultos. Respecto al menor, ha quedado en situación de internamiento en un centro.
