El presidente de Chile, José Antonio Kast, descartó que hubiera influencia de Estados Unidos, y su mandatario Donald Trump, en la decisión que tomó de retirar el apoyo a la candidatura de la expresidenta chilena Michelle Bachelet como secretaría de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
“No, no hay ningún planteamiento directo de nadie, pero uno tiene que ir analizando los distintos escenarios, y cómo esos escenarios influyen también en Chile”, dijo José Antonio Kast en una entrevista a la Asociación de Radiodifusores de Chile (Archi).
El mandatario fue consultado al respecto en el contexto de que su decisión fue tomada luego de su participación en la cumbre ‘Escudo de las Américas’, organizada por Trump.
“Chile requiere una ONU más activa para ciertos problemas que ocurren en nuestro continente, en nuestra área de influencia”, agregó.
Brasil y México apoyan a Bachelet
La candidatura de Michelle Bachelet había sido impulsada por el expresidente chileno Gabriel Boric, con respaldo de México y Brasil, y el retiro del apoyo de Chile fue anunciado hace una semana a través de un comunicado de Cancillería.
La expresidenta chilena, no obstante, informó que insistirá en su candidatura a la secretaría general de la ONU con el apoyo de esos dos países, del cual dijo: “reafirma la naturaleza colectiva de este proyecto”.

“Nosotros lo que hemos señalado es que vamos a respetar su candidatura, pero no va a contar con el apoyo de Chile”, reiteró Kast. Y luego añadió que valora la figura que representa la exmandataria y que a su Gobierno “le interesaría mucho que Michelle Bachelet nos pudiera colaborar en ciertas gestiones para posicionar a Chile en áreas donde ella tiene una gran influencia”.
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Los candidatos
Bachelet aspira contar con respaldo para sustituir al portugués António Guterres, quien finaliza sus funciones en el cargo a finales de año, debido su experiencia como Directora ejecutiva de ONU Mujeres y Secretaria general adjunta de la ONU.
Entre los candidatos, hay otros dos latinoamericanos: el argentino Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la costarricense Rebeca Grynspan, ex vicepresidenta de su país, lo cual apunta a que el elegido podría ser de esta región y que por primera vez en la historia podría ser una mujer.
