De acuerdo a un informe difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la tasa de pobreza se ubicó en el segundo semestre de 2025 en el 28,2 %, su menor nivel desde la primera mitad de 2018.
Esto implicó un retroceso de 3,4 puntos porcentuales con respecto al primer semestre de 2025 y de 9,9 puntos frente a igual período de 2024.
Con este resultado, la tasa de pobreza encadenó tres semestres en bajada, tras haber tocado el 52,9 % en el primer semestre de 2024, caracterizado por una elevadísima inflación y el primer impacto del severo plan de ajuste puesto en marcha por el Ejecutivo de Javier Milei a finales de 2023.
"La pobreza sigue bajando. Dato, no relato", resaltó este martes el mandatario en un mensaje en la red social X.
Pese a la celebración del Gobierno de la mejora de los indicadores sociales, el cálculo que realiza el Indec es blanco de crecientes observaciones y objeciones por parte de instituciones y expertos.
Por un lado, la medición oficial no incluye a sectores rurales y, dentro del ámbito urbano, solo tiene en cuenta a las 31 ciudades más pobladas, las que abarcan a 30 millones de personas, sobre una población total en Argentina de unas 46,4 millones de personas.
Además, el Indec mide la pobreza solo en base a los ingresos declarados -no necesariamente los reales, ya que es una encuesta- por los hogares que conforman su muestra y si éstos alcanzan o no para acceder a la canasta básica de alimentos y servicios, cuyo valor varía cada mes por la inflación.
De acuerdo al informe del Indec, la pobreza bajó porque durante la segunda mitad de 2025 el ingreso familiar declarado por los integrantes de la muestra aumentó 18,3 % respecto al semestre anterior, por encima del alza del 11,3 % en el valor de la cesta básica de alimentos y servicios.
Según Candelaria Rueda, socióloga e investigadora del Instituto Argentina Grande, el deterioro en los ingresos de los sectores más vulnerables se ve "aplacado" por la actualización de las ayudas sociales que paga el Estado a tasas por arriba de la inflación.
Mientras, en la clase media los salarios pierden la carrera contra los precios.
"La deuda de los hogares y el nivel de morosidad de las familias aumentaron muchísimo porque sacan préstamos y después no pueden pagarlos. Hay muchos hogares de clase media que antes llegaban a fin de mes con sus ingresos y hoy están muy ajustados", dijo a EFE Rueda.
Muchos expertos cuestionan ciertos aspectos de la metodología de medición de la pobreza por ingresos, entre ellos la utilización de cestas de consumo desactualizadas -datan de 2004/2005- respecto al peso que hoy tienen en los hogares los gastos de servicios de la vivienda y el transporte.
"La canasta que se utiliza para hacer la medición hace más de veinte años que no se actualiza. Subestima mucho el peso de los gastos en servicios", explicó Rueda.
La cesta del Indec tampoco incluye gastos de alquiler, en los que incurre el 20,7 % de los hogares argentinos.
Rueda también apuntó a los cambios que en el último trimestre de 2023 introdujo el Indec en su cuestionario, orientados a aumentar la "captación" de los ingresos declarados por los hogares encuestados, un factor también marcado por otros expertos.
El Observatorio de la Deuda Social (ODSA) de la Universidad Católica Argentina señaló en un informe que la magnitud y la velocidad de la "mejora social" reportada por el Indec "resultan difíciles de conciliar" con el comportamiento de otros "indicadores del bienestar" (empleo, salarios reales, consumo y privaciones materiales).
Según el ODSA, la mejora reciente de la pobreza combina elementos de "recuperación efectiva" (desaceleración inflacionaria y fortalecimiento de las ayudas estatales) con "mecanismos metodológicos que reducen artificialmente las tasas observadas".
Según cálculos del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), si se eliminaran dos de los principales "sesgos" de la medición del Indec mediante una cesta de consumo actualizada y la inclusión de los gastos de alquiler, la tasa de pobreza sería del 48 %.
