La gran mayoría (unos 180.000) son refugiados sirios que regresan a su país, aunque también han huido por esa vía más de 28.000 libaneses, señaló en rueda de prensa la representante de ACNUR en Siria, Aseer Madaien.
"Llegan exhaustos, traumatizados y con muy pocas pertenencias", relató la fuente de ACNUR, quien indicó que a mediados de marzo se registró el mayor pico de llegadas, especialmente de familias procedentes de los suburbios del sur de Beirut y la parte meridional del Líbano.
Según ACNUR, la mitad de los sirios entrevistados tras este éxodo tienen intención de quedarse permanentemente e Siria a pesar de los desafíos económicos y la limitación de los servicios, uniéndose a los cerca de tres millones que han regresado desde la caída del régimen de Bachar al Asad en diciembre de 2024.
"Han vuelto a su país de origen después de haber sufrido mucho, y ahora sólo esperan que la situación aquí sea mejor", señaló Madaien, quien recordó que ACNUR necesita unos 324 millones de dólares para sus operaciones de apoyo a estas comunidades en 2026, aunque por ahora ha recibido menos del 30 % de la financiación.
