Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque “preventivo” contra Irán en febrero pasado, con el objetivo de eliminar el programa nuclear iraní y propiciar un cambio de régimen político en el país gobernado por los ayatolás desde 1979.
Este sábado 11, tras un mes y medio del inicio del conflicto bélico, enviados especiales estadounidenses e iraníes, con mediación de Pakistán, se cumplirá la primera mesa de negociación para un futuro acuerdo de paz.
Pero esa primera sesión llegan con tres puntos sensibles para los intereses de Estados Unidos e Irán.
Según AFP, el gobierno de los ayatolás difundió públicamente un plan de diez puntos y afirmó que este serviría de base de negociación, aunque una alta fuente de la Casa Blanca aseguró que este no es el documento sobre el que trabaja Washington.
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El plan presentado por Irán incluye posiciones ya rechazadas por Estados Unidos.

A dos días del inicio de las conversaciones, estos son los puntos clave:
Control del estrecho de Ormuz
En represalia por la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, Irán bloqueó casi totalmente el estrecho, por el que transitan parte del petróleo, gas y fertilizantes mundiales, lo que ha sacudido la economía global.
Teherán aceptó reabrir temporalmente el paso, una victoria reivindicada por el presidente estadounidense Donald Trump, pero exige su control en su plan.
Se desconoce cómo funcionaría en la práctica la soberanía iraní sobre el estrecho.
Irán y Omán, que también bordea el paso marítimo y actuó como mediador entre Washington y Teherán, anunciaron en los últimos días que mantuvieron conversaciones para concluir un protocolo destinado a supervisar el tráfico en el estrecho.
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Según una fuente diplomática iraní, el nuevo mecanismo prevé una tasa de paso organizada en colaboración con Omán. El Sultanato de Omán no se ha pronunciado al respecto.
Por su parte, el presidente estadounidense declaró que está estudiando un plan para imponer peajes en colaboración con Teherán, según la cadena estadounidense ABC.

La Armada de los Guardianes de la Revolución iraníes indicó el jueves que los buques que atraviesen el estrecho deberán seguir dos rutas alternativas, cercanas a las costas iraníes, alegando la posibilidad de que haya “minas” en la ruta habitual, más alejada de la costa.
Los barcos deberán pasar cerca de la isla de Larak, que la revista marítima de referencia Lloyd’s List apodó el “puesto de peaje de Teherán”.
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Alivio de las sanciones
Irán, sometido a duras sanciones debido a su programa nuclear, exige que estas se levanten.
Donald Trump las restableció durante su primer mandato, tras retirar a Estados Unidos en 2018 del histórico acuerdo nuclear de 2015 con Irán. El texto preveía una reducción de las sanciones a cambio de estrictas limitaciones al enriquecimiento de uranio y un control reforzado de las instalaciones del país.
Estas medidas punitivas asfixian desde hace décadas la economía iraní, una crisis que fue el detonante de las manifestaciones reprimidas violentamente en enero.
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El mandatario estadounidense prometió entonces ayudar a los manifestantes y aseguró que la guerra provocaría el derrocamiento de la República Islámica, pero las cuestiones de derechos humanos o el desmantelamiento del sistema de gobierno no figuran en la agenda de las próximas conversaciones.

Estados Unidos e Israel también exigieron limitaciones al programa iraní de misiles balísticos, así como el fin del apoyo de Teherán a sus grupos armados aliados, como Hezbolá en Líbano o los hutíes en Yemen.
No se hace mención de ninguno de ellos en el plan iraní de diez puntos.
Enriquecimiento de uranio
Trump justificó la guerra acusando a Teherán de estar a punto de fabricar una arma atómica, una afirmación que no ha sido corroborada por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y que Irán desmiente.
Irán defiende su derecho a tener un programa nuclear para uso civil, en particular para la generación de energía, pero Donald Trump reiteró el miércoles que no habría “ningún enriquecimiento”.
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También propuso una solución para recuperar las reservas iraníes de más de 400 kg de uranio altamente enriquecido, que fueron blanco de bombardeos estadounidenses en junio de 2025 y que se cree quedaron enterradas.
Ambos países trabajarían juntos para “desenterrar y retirar” lo que el presidente estadounidense calificó de “polvo nuclear”.

Trump afirmó que esta cuestión había quedado “perfectamente resuelta”. De lo contrario, “no habría aceptado un acuerdo”, insistió.
Los primeros ataques estadounidenses e israelíes a finales de febrero se produjeron cuando Washington exigía a Teherán que entregara sus reservas de uranio enriquecido.
