El acuerdo, bautizado Proyecto MIT (Mutual Interdiction Team), establece una alianza operativa entre la Secretaría de Ingresos Federales de Brasil, que controla la aduana en el país suramericano, y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. (CBP, por sus siglas en inglés).
A cargo del anuncio, el ministro de Hacienda, Darío Durigan, destacó que esta novedad es fruto del diálogo directo entre los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Donald Trump, en pos de consolidar una agenda bilateral centrada en el combate al narcotráfico y el contrabando de armamento.
La pieza central de la iniciativa es el lanzamiento del “Programa Desarma”, un sistema informático que permite notificar a las autoridades mediante un sistema de alertas mutuas y compartir datos en tiempo real cuando la aduana brasileña detecte productos de origen estadounidense vinculados a armas, municiones, explosivos o componentes sensibles.
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También registrará números de serie, rutas de carga y perfiles de exportadores para mapear redes ilícitas desde su origen.

Triple Frontera
La construcción de esta agenda se aceleró tras visitas técnicas a Foz de Iguaçu para evaluar la región de la Triple Frontera, que une a Argentina, Brasil y Paraguay, considerada un punto crítico para el comercio ilegal.
Según datos oficiales, en los últimos doce meses se interceptaron 35 cargamentos con 1.168 partes y piezas de armamento (unos 550 kilos), procedentes principalmente de Florida, ocultos bajo declaraciones fraudulentas o camuflados.
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En el Aeropuerto Internacional de Guarulhos, ubicado en São Paulo y el más transitado de Brasil, las incautaciones de droga saltaron de 89 kg en 2024 a 1.562 kg en el primer trimestre de 2026, y lograron detectar nuevas tácticas de ocultación en productos de consumo masivo, como alimentos para mascotas.
“Rayos X”
Tras el anuncio, el ministro Durigan detalló que cualquier mercancía o contenedor que salga de un puerto de Estados Unidos con destino a Brasil se enfrentará a “una especie de rayos X” para identificar su contenido.
El anuncio de este pacto bilateral se produce a poco más de un mes de la primera “Cumbre del Escudo de las Américas” con otros líderes regionales del campo conservador, un nuevo foro de seguridad regional impulsado por Washington y en el cual el presidente Luiz Inácio Lula da Silva declinó participar.
Lula y Trump, en medio del deshielo de su relación tras la crisis diplomática abierta por los aranceles de EE.UU., que llegaron a ser del 50% para los productos brasileños, tenían pensado reunirse en la Casa Blanca en marzo pasado, pero el conflicto en el golfo Pérsico ha dejado en el aire ese encuentro.
