Durante el encuentro, celebrado en el Gran Palacio del Pueblo de la capital china, Xi subrayó que la vía para resolver la situación pasa por medios políticos y diplomáticos y aseguró que China seguirá desempeñando un "papel constructivo" y "trabajando activamente" para promover la paz, según un comunicado de la agencia oficial Xinhua.
El mandatario chino defendió además la necesidad de respetar la soberanía, la seguridad y la integridad territorial de los países de Oriente Medio y del Golfo, y advirtió contra la aplicación selectiva del derecho internacional, al afirmar que este no puede utilizarse "cuando conviene y descartarse cuando no".
Xi planteó cuatro principios para avanzar hacia la estabilidad en la región, entre ellos la coexistencia pacífica entre los países del área, el respeto al derecho internacional y la coordinación entre desarrollo y seguridad, en un momento en el que el conflicto ha elevado la incertidumbre sobre las rutas energéticas y el comercio global.
En ese marco, Xi defendió reforzar la coordinación en foros multilaterales como la ONU y los BRICS y sostuvo que la estabilidad de las relaciones entre China y Emiratos puede contribuir a hacer frente a la incertidumbre internacional.
Las partes intercambiaron puntos de vista sobre la situación en Oriente Medio y el Golfo, marcada por las restricciones al tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz y el anuncio de Estados Unidos de bloquear e interceptar determinados buques tras el fracaso de las negociaciones con Irán en Pakistán.
En este sentido, el dirigente chino advirtió contra el riesgo de que prevalezca la "ley de la selva" en el sistema internacional, un término que empleó tanto en este encuentro como horas antes durante su reunión con el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez.
Por su parte, el príncipe heredero emiratí valoró, según Xinhua, el papel "responsable y constructivo" de China y expresó su disposición a reforzar la coordinación con Pekín para promover un alto el fuego, garantizar la seguridad de la navegación y evitar un mayor impacto sobre la economía global y los mercados energéticos.
La visita de Al Nahyan, hijo del presidente emiratí Mohamed bin Zayed Al Nahyan, se produce en un momento de fuerte tensión en Oriente Medio, con el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo, sometido a restricciones al tráfico marítimo impuestas por Irán en respuesta al conflicto con Estados Unidos e Israel y al anuncio de Washington de bloquear e interceptar determinados buques.
