León XIV respondió así a los medios de comunicación, entre ellos EFE, en la rueda de prensa ofrecida a bordo del avión de regreso de su viaje por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, donde algunos de los mandatarios llevan décadas en el poder y gobiernan con mano férrea.
"La presencia de un papa con cualquier jefe de Estado puede interpretarse de diferentes maneras; algunos la interpretan, y de hecho la han interpretado, como algo extraño, como si el papa y la Iglesia dieran su aprobación a esa forma de vida, mientras que otros pueden tener una opinión diferente", dijo.
Pero destacó que "la Santa Sede mantiene relaciones diplomáticas con países de todo el mundo y a veces con países que tienen líderes autoritarios".
Así, agregó, "se tiene la oportunidad de hablar con ellos a nivel diplomático, a nivel formal".
Y siguió: "no siempre hacemos grandes proclamaciones, criticando, juzgando o condenando, pero hay muchísimo trabajo que se realiza detrás de las bambalinas para promover la justicia, para promover las causas humanitarias, para buscar a veces situaciones donde puede haber presos políticos y encontrar maneras de que sean liberados, o ante situaciones de hambre y enfermedad".
El pontífice insistió en que, gracias a esa neutralidad, la Santa Sede puede "buscar maneras de continuar la relación diplomática positiva con tantos países diferentes":
"En realidad estamos tratando de encontrar una manera de aplicar el Evangelio a situaciones concretas para que las vidas de las personas puedan mejorar. El objetivo es tratar de ayudar a la gente de cualquier país", subrayó.
