En un comunicado, el Ministerio de Asuntos Exteriores ghanés manifestó su inquietud por "la escalada de la situación de seguridad en la región del Sahel".
El Gobierno ghanés se refirió, en concreto, a los "ataques terroristas coordinados" perpetrados el sábado "contra varias posiciones militares en Mali, incluida la capital, Bamako", que resultaron en el fallecimiento de Camara, así como de militares y civiles.
"El extremismo violento -subrayó- no tiene cabida en nuestro mundo, y debemos redoblar los esfuerzos colectivos para poner fin a este horror"
El Ministerio de Asuntos Exteriores envío sus "condolencias" al Gobierno y al pueblo de Mali por "este trágico suceso" y deseó una pronta recuperación a los heridos.
Asimismo, instó a los ghaneses residentes en Mali que extremen las precauciones y limiten sus desplazamientos no esenciales.
Además, añadió, "se recomienda a los comerciantes y conductores ghaneses que transitan por la ruta comercial que suspendan sus desplazamientos hasta nuevo aviso".
Mali está gobernado desde 2020 por una junta militar, y desde entonces vive inestabilidad y violencia prolongada, impulsada por el secesionista Frente de Liberación de Azawad (FLA) y el Grupo yihadista de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM, filial de Al Qaeda en el Sahel).
Esos grupos lanzaron el sábado una ofensiva contra las fuerzas gubernamentales en el norte y el centro del país, en la que consiguieron controlar la estratégica ciudad de Kidal (norte) y asesinaron al ministro de Defensa en un atentado con coche bomba en la periferia de Bamako.
