Por primera vez en varias décadas, el Senado brasileño rechazó ayer a un candidato del presidente para la Corte Suprema, en una victoria para la oposición a seis meses para las elecciones presidenciales.
Luiz Inacio Lula da Silva vetó en enero la ley de reducción de penas aprobada a fines de 2025, pero el Congreso brasileño, de mayoría conservadora, tiene potestad para anular esa decisión.
La llamada “ley de dosimetría” introduce cambios en la forma de calcular tiempos de cárcel que beneficiarían al ultraderechista Jair Bolsonaro (2019-2022) y otros condenados por un intento de golpe de Estado contra el izquierdista Lula.
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Sentencia
La Corte Suprema sentenció a 27 años de prisión al exmandatario Bolsonaro, de 71 años, por intentar aferrarse al poder tras perder las elecciones contra Lula en 2022.
La reducción de penas también favorecería a ciudadanos presos por los hechos del 8 de enero de 2023, cuando manifestantes bolsonaristas destruyeron las sedes de los poderes públicos en Brasilia, en lo que la corte interpretó como parte del movimiento golpista.
“Vamos a derribar el veto al proyecto de la dosimetría”, arengó en el plenario el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente y candidato de la derecha para enfrentar a Lula en las elecciones de octubre.
El senador pidió “más amor” a sus contrincantes durante una sesión en medio de gritos, ofensas y chicanas desde ambos lados, que obligaron al presidente del plenario a silenciar los micrófonos varias veces.
“Claro intento de golpe”
Aquella jornada “no fue un acto espontáneo sino un claro intento de golpe de Estado”, sostuvo en el plenario el diputado oficialista Arlindo Chinaglia.
Según la norma vigente, Bolsonaro, preso en su casa y con recurrentes problemas de salud, sólo podría optar por beneficios procesales en 2033. Con el quiebre del veto, ese plazo podría reducirse.
Las últimas encuestas muestran una paridad en la intención de voto para las elecciones de octubre entre Lula, de 80 años, y Flávio Bolsonaro, de 45 años.
