Aunque inicialmente estaban acusados de un delito menor, el de lanzar una falsa alarma, los investigadores concluyeron finalmente que la magnitud y el alcance de sus acciones justifica un cargo más grave.
“Los jóvenes detenidos bajo sospecha de enviar correos electrónicos con amenazas de bomba se enfrentan ahora a cargos de terrorismo”, afirma el citado rotativo.
Según los investigadores, los arrestados formaban parte de un grupo que envió 220 mensajes amenazantes a instituciones de todo el país.
Los sospechosos no se conocían personalmente entre sí, pero los investigadores descubrieron un vínculo crucial: todos participaban activamente en diversos grupos de chat de juegos en línea, donde se cree que se concibió y coordinó la campaña de amenazas.
Durante días estuvieron enviando correos electrónicos con falsas amenazas de bomba a comisarías de policía, hospitales, escuelas, jardines de infancia, medios de comunicación y centros comerciales croatas, lo que obligó a realizar evacuaciones masivas.
Según la legislación croata, el terrorismo conlleva una pena de prisión de entre uno y ocho años.
