Cuatro de ellos eran miembros de la Media Luna Roja iraní y dos de la Cruz Roja libanesa, recordó en rueda de prensa el portavoz de la federación, Tommaso Della Longa, quien señaló que "el trabajo humanitario nunca debería ser una sentencia de muerte, pero cada vez lo es más para muchos".
Della Longa destacó que, desde 2023, tres de las 191 sociedades nacionales que acoge se han visto especialmente golpeadas por ataques a sus voluntarios durante conflictos: la Media Luna Roja palestina, con 32 muertes, y sus equivalentes en Sudán (23) e Irán (15).
"Cuando un trabajador humanitario muere, no es solo una tragedia personal, también significa menos servicios, menor acceso a la atención y una mayor vulnerabilidad para comunidades enteras", indicó el portavoz de FICR.
Recordó que el derecho humanitario es claro en la necesidad de que se respete y proteja al personal humanitario y sus instalaciones en conflictos, por lo que los ataques contra ellos "son inaceptables y no deben normalizarse".
