Según otros medios locales, en los próximos días "habrá conversaciones ampliadas" con la mediación del consejo de ancianos -grupo de poder fáctico con gran influencia en tomas de decisiones regionales-, que buscará "la comunicación entre las partes en conflicto para que se mantenga la calma" y evitar así la repetición de los hechos.
Tras el anuncio de alto el fuego, la Institución Nacional de Derechos Humanos en Libia (NIHRL) agradeció a los mediadores su labor y subrayó la necesidad de adquirir "un compromiso total" para detener "toda forma de violencia y escalada" con el fin de garantizar una estabilidad en la región afectada por los enfrentamientos.
Los combates comenzaron después de que las autoridades lanzaran un operativo de seguridad "a gran escala" para localizar a criminales y personas huidas de la justicia o implicadas en delitos contra la paz social, y a "involucrados en actos que amenacen la seguridad pública y la paz social".
La Media Luna Roja Libia y servicios de emergencias, que recibieron más de 200 llamadas de ciudadanos, informaron por redes sociales de la imposibilidad de intervenir debido a la situación de violencia que les impedía desplazarse por los puntos donde se producían los enfrentamientos.
La misión de las Naciones Unidas para Libia (UNSMIL) condenó los combates y pidió a las autoridades "proteger a los ciudadanos y la infraestructura civil, y cumplir con sus obligaciones en virtud del derecho internacional y los derechos humanos".
Los hechos se producen a punto de cumplirse un año de unos duros enfrentamientos entre milicias, que comenzaron el 12 de mayo de 2025 y duraron dos días, con un saldo de, al menos, 12 muertos y varias decenas de heridos.
