El caso Sodalicio en Perú puede volverse un modelo para investigar abusos en la Iglesia

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Lima, 8 may (EFE).- El proceso de investigación realizado por El Vaticano contra los abusos cometidos dentro del Sodalicio de Vida Cristiana, la sociedad fundada por el laico peruano Luis Fernando Figari, puede convertirse en un modelo para atender otros casos similares en organizaciones religiosas transnacionales que abarcan distintos estratos de la curia.

Jordi Bertomeu, comisario designado por el Vaticano para disolver el Sodalicio y resarcir a las víctimas, explicó este viernes a periodistas que este caso ha llevado a tratar el asunto desde la Santa Sede de una forma integral, con una comisión directamente designada por el papa Francisco, en un proceso que ha sido seguido luego por León XIV.

"Todos estamos aprendiendo, incluso la misma Iglesia está aprendiendo también que no puede dar la aprobación canónica a organizaciones que luego se demuestran con problemas graves de violaciones de derechos fundamentales de las personas", señaló Bertomeu, que se encuentra en Perú para recibir nuevas denuncias contra el Sodalicio, en un plazo abierto del 4 al 22 de mayo.

El emisario papal comentó que "la curia romana funciona a principio de subsidiariedad, es decir, lo que se hace a nivel de diócesis, no tenemos por qué resolverlo en el Vaticano".

"(Sin embargo), nos encontramos con que hay organismos de la Iglesia que son transnacionales, operan en varios países a la vez, y en diferentes estratos de la vida eclesial donde hay sacerdotes, obispos, laicos, religiosos, y tocarían a diferentes dicasterios", señaló Bertomeu.

"Estamos descubriendo que quizá tendremos que cambiar la manera de realizar algunas investigaciones por la complejidad de las mismas", añadió.

Bertomeu destacó que el proceso del caso Sodalicio es inédito, al conformarse una misión diplomática especial y personal del papa para realizar las investigaciones por encima de los dicasterios y entregar un informe al mismo pontífice, para que lo remita a las instancias vaticanas correspondientes en las que se deciden las sanciones.

"Supongo que este modo de proceder será estudiando y pensado para otras organizaciones de iglesia que operan a nivel transnacional con una gran complejidad", sostuvo Bertomeu.

"Nos hemos dado cuenta de que hay problemas que sobrepasan mucho al nivel diócesano, porque un obispo no puede investigar aquello porque tiene muchas ramas, pero incluso puede sobrepasar a nivel de Conferencia Episcopal o de un organismo de la curia romana, y en este caso estamos aprendiendo todo", agregó.

Para el caso del Sodalicio, Bertomeu valoró que ahora mismo hay un papa "medio gringo, medio cholo" que "conoce perfectamente la realidad de lo que estamos aquí tratando", pues ha pasado veinte años de su vida pastoral en Perú y está perfectamente al tanto del caso del Sodalicio.

Los abusos en el Sodalicio fueron destapados por primera vez en 2015 por los periodistas Pedro Salinas y Paola Ugaz, en el libro 'Mitad monjes, mitad soldados', donde revelaron los testimonios de víctimas de abusos físicos, psicológicos, sexuales, económicos y patrimoniales, cometidos presuntamente por los dirigentes del Sodalicio, fundado en 1971 por Figari.

El Vaticano, que hasta el momento ha recibido más de cien denuncias, ha ordenado la disolución del Sodalicio y de otras organizaciones anexas fundadas también por Figari y calificada por la Santa Sede como sectarias.