La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), que agrupa a grandes fabricantes como Volkswagen, Renault, Mercedes-Benz o Volvo, respalda el objetivo de reducir dependencias exteriores y fortalecer la industria europea, especialmente en sectores como las baterías para vehículos eléctricos.
Sin embargo, la patronal advirtió en un comunicado difundido este viernes que la propuesta actual puede resultar demasiado rígida y burocrática si no se adapta "a las realidades de la cadena de valor" y pidió a los colegisladores comunitarios que revisen varios elementos clave del texto.
La futura Ley de Aceleración Industrial, cuya versión final negociarán el Consejo de la UE y la Eurocámara a partir de una propuesta presentada por la Comisión Europea el pasado marzo, forma parte de la estrategia de Bruselas para reforzar la producción europea en sectores estratégicos como las baterías, las tecnologías limpias o las materias primas críticas, frente a la competencia de China y Estados Unidos.
La iniciativa prevé incentivos y posibles requisitos de contenido europeo para favorecer productos "Made in Europe" en ayudas públicas, compras públicas y cadenas de suministro estratégicas.
Los fabricantes automovilísticos reclaman, entre otros puntos, que se aclare cómo se calculará el contenido europeo de los vehículos y qué se considerará exactamente producción europea, incluidas cuestiones como el acero y el aluminio bajos en carbono o el ensamblaje final dentro de la UE.
ACEA alertó, además, contra el riesgo de transformar la futura norma en una "Ley Administrativa Industrial" debido a las nuevas obligaciones de información y trazabilidad sobre miles de componentes procedentes de cadenas de suministro globales.
"La carga de crear nuevos procesos para informar sobre el origen de miles de componentes procedentes de numerosos proveedores de todo el mundo será significativa", indicó la asociación.
El sector del motor también avisó de que los nuevos requisitos podrían elevar los costes de fabricación y acabar encareciendo los vehículos para consumidores y administraciones públicas.
Por ello, ACEA pidió incentivos adicionales, como ayudas directas o ventajas regulatorias para los vehículos eléctricos "fabricados en la UE", y defendió que la transición industrial vaya acompañada de energía más barata, permisos más rápidos y apoyo a la inversión para la producción europea de baterías.
La patronal automovilística también quiere que la futura legislación tenga en cuenta las particularidades del sector de los vehículos pesados, como los camiones y autobuses, cuyos ciclos de desarrollo son más largos y cuyas cadenas de producción son más complejas.
