"Está más allá de la capacidad del Gobierno subsidiar totalmente el fertilizante a los precios mundiales actuales, ya que requeriría cerca de 80.000 millones de rupias", declaró a EFE el secretario adjunto del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Ganadero, Ram Krishna Shrestha.
La fractura en las cadenas de suministro globales ha disparado el precio internacional de la urea, el fertilizante más utilizado del mundo y necesario para el cultivo de arroz, por encima de los 1.000 dólares la tonelada.
Nepal cuenta actualmente con unas reservas de apenas 171.000 toneladas, una cifra muy inferior a las 250.000 necesarias para afrontar la inminente temporada de trasplante en las llanuras del sur.
El Consejo de Ministros aprobó la semana pasada una compra de emergencia de 80.000 toneladas de abono químico a la India mediante un acuerdo bilateral, un cargamento que Katmandú espera recibir a mediados de agosto para salvar la fase crucial del cultivo.
Una de las salidas que ha mantenido a flote a muchos trabajadores del campo nepalíes durante años ha sido el comercio informal en la frontera con la India, ahora bloqueado por el endurecimiento de los controles de aduanas y seguridad.
"No sé cómo conseguir el fertilizante. Si el suelo no recibe todos los nutrientes que necesita, la productividad disminuye inmediatamente. Ya no cruzo la frontera porque no me parece correcto", explicó a EFE un agricultor del oeste del país, Shyam Bahadur Chaudhary.
Este cultivo sostiene a un sector que aporta el 24 % del PIB y emplea a más del 60 % de la población, pero cuya total dependencia de los fertilizantes del Golfo lo ha dejado a merced de los cortes de suministro y el alza de precios por el conflicto en Oriente Medio.
Además, a la escasez de fertilizantes se suman las previsiones de falta de lluvias y el aumento de los costes del combustible.
El director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Qu Dongyu, advirtió de que la escasez de fertilizantes derivada de la crisis en el estrecho de Ormuz podría reducir el rendimiento agrícola y restringir el suministro de alimentos a nivel mundial para finales de 2026 y 2027.
