La ONG nicaragüense, con sede en Costa Rica, condenó "enérgicamente la cancelación por parte de la dictadura de Nicaragua" de las frecuencias de Stereo Romance, "medio independiente con 31 años de servicio social, pluralidad y compromiso ético con la verdad".
Stereo Romance explicó en la víspera que sus frecuencias 105.3 FM y 91.1 FM fueron canceladas por orden del Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor), mediante una resolución administrativa emitida el pasado 8 de mayo. Las autoridades del ente regulador retiraron ese mismo día los equipos de transmisión.
"La clausura ejecutada por Telcor el 8 de mayo de 2026 es parte de una política sistemática de censura y persecución contra el periodismo independiente nicaragüense, contra la libertad de expresión, de asociación y el derecho a la información de los nicaragüenses", señaló un comunicado.
Es, además, "una nueva muestra de que la dictadura de Nicaragua teme al periodismo independiente, al libre pensamiento, a la libertad de expresión y a que los nicaragüenses se informen adecuadamente", añadió la organización de DD.HH.
El texto expresó su solidaridad con su director y el equipo de periodistas de dicha emisora, además reiteró que "para un retorno seguro de los nicaragüenses en el exilio, es vital el restablecimiento total de la libertad de expresión en el país, de la seguridad de los periodistas independientes para informar y de la devolución e indemnización de todos los medios de comunicación confiscados, cerrados o destruidos".
Con "este nuevo ataque" suman "más de 60 los medios de comunicación cerrados, confiscados o destruidos como los casos de Radio Darío, La Prensa, Confidencial y 100 % Noticias, en una ofensiva de la dictadura que desde abril de 2018 busca borrar toda voz crítica y suprimir el debate público", agrega el colectivo.
En los últimos ocho años del Gobierno que dirigen los esposos y copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo, han sido desnacionalizados veintidós periodistas y más de 310 comunicadores han sido obligados al exilio para resguardar su vida y libertad.
Además, decenas de profesionales de la comunicación se encuentran en una situación de apatridia de facto, debido a la negativa estatal de renovar pasaportes, emitir partidas de nacimiento, entregar cédulas de identidad o permitir su ingreso a Nicaragua.
