Para el curador de la exposición, Juan José Díaz Infante, la paradoja nacional descansa en que “México no consume arte, pero sí se consume lujo”, afirmó el curador, al señalar que el país puede ocupar un lugar relevante en la economía del lujo, pero no ha desarrollado una práctica equivalente de compra, conservación y valoración artística.
Esa falta de consumo interno, explicó, contrasta con mercados como Nueva York, donde los compradores están habituados a adquirir arte de distintos orígenes.
Y advirtió que este fenómeno no es exclusivo de México, sino más bien de una lógica histórica en la que ciertas expresiones culturales son más valoradas fuera de sus países de origen.
La directora de PopUp Subastas, Mónica Barragán Rocilio, coincidió en que México todavía enfrenta una brecha importante en materia de coleccionismo.
“Vamos en pañales, por eso muchos artistas prefieren vender fuera”, afirmó Barragán, quien destacó que diversos creadores mexicanos han encontrado en el mercado internacional una vía para medir, posicionar y revalorizar su obra, lo que no siempre significa alcanzar cifras millonarias ni una consagración inmediata.
Esa confrontación con el mercado internacional permite a los artistas “probarse con el mercado internacional para ubicar la obra, ubicar precio y volver y decir qué está o no funcionando”, sostuvo.
Además, explicó que las subastas cumplen una función más amplia que la compraventa, pues ayudan a colocar precios, reconocer trayectorias y acercar a nuevos públicos al arte, al defender que estos espacios pueden contribuir a la revalorización de artistas jóvenes y de piezas que, en otros contextos, podrían ser subestimadas.
“No es un remate de obra, sino un mecanismo que debe partir de precios justos para no depreciar el trabajo de los artistas”, dijo.
Asimismo, para la directora de PopUp Subastas, uno de los grandes retos es desmontar la idea de que coleccionar arte solo está al alcance de grandes compradores.
En ese contexto, los organizadores plantean que ‘Después de Warhol’ funcione como una puerta de entrada al arte contemporáneo, especialmente para un público que no suele acercarse a museos.
La muestra propone una lectura del universo creativo de Andy Warhol a partir de la repetición, la imagen popular, la serigrafía, el cine, la música, la publicidad y el trabajo colectivo.
Díaz Infante explicó que la curaduría no busca presentar únicamente imágenes conocidas del artista estadounidense, sino reconstruir el espíritu de The Factory, su célebre taller neoyorquino.
“La curaduría tiene que ver con la fábrica, más que con Warhol”, comentó.
La exposición, impulsada por el Clúster de Industrias Creativas y PopUp Subastas, con apoyo de autoridades culturales de Querétaro, se exhibirá del 22 de mayo al 26 de julio en el Museo de Arte Contemporáneo de Querétaro.
