La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó en su conferencia matutina que pidió a Rodríguez atender de manera personal la situación, después de que autoridades federales reportaran tres poblados afectados y bloqueos en distintos puntos.
“Primero que nada hay que preservar la vida de las personas”, dijo la mandataria, al explicar que el Gobierno busca evitar un enfrentamiento que pueda afectar a civiles.
La Secretaría de Gobernación informó en un comunicado que, por instrucción de Sheinbaum, servidores públicos se trasladaron a Guerrero para ayudar al retiro de bloqueos y restablecer el orden en Chilapa, un municipio de 120.000 habitantes en el estado sureño de Guerrero.
Las autoridades informaron que "facilitaron el paso" de las fuerzas de seguridad estatales y federales en la zona afectada, adonde acudieron 690 militares del Ejército con 80 vehículos, 400 efectivos de la Guardia Nacional en 50 vehículos y 200 elementos de la Policía Estatal.
Asimismo, dialogaron con 120 pobladores desplazados, quienes "manifestaron su deseo de no ser trasladados a un albergue, sino de permanecer en esas comunidades", por lo que les proporcionaron bienes de primera necesidad.
En un primer momento, el subsecretario de Gobernación, César Yáñez, habló con líderes de ambos grupos en conflicto y les planteó la “necesidad y urgencia” de recuperar la paz, terminar las disputas de forma pacífica y permitir el ingreso de las Fuerzas Armadas para atender a personas heridas, según la dependencia.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, precisó después que el diálogo no era con grupos criminales, sino con representantes de las poblaciones.
De acuerdo con el Gobierno, seis personas heridas ya fueron trasladadas a hospitales de la entidad federativa.
La intervención federal ocurre después de que pobladores indígenas difundieran videos en redes sociales en los que denunciaron ataques con armas de alto calibre, drones, quema de viviendas y desplazamiento de comunidades como Cula, Cauca y Chicotal.
“Continúan los disparos de armas de alto calibre y los ataques con drones sobre nuestras comunidades”, relató uno de los pobladores en una grabación, en la que pidió al Gobierno federal intervenir de inmediato.
En otro video, mujeres y niños refugiados pidieron apoyo al Gobierno de Estados Unidos. “Donald Trump, ayúdanos, mándanos helicópteros para que nos salven”, dijo una mujer con el rostro cubierto, quien aseguró que los criminales estaban cerca, quemando casas y obligando a las familias a esconderse.
“Estamos escondidos en una casa, que nos ayuden, por favor, tenemos miedo”, agregó otra persona en la grabación.
Los testimonios atribuyen los ataques a Los Ardillos, aunque las autoridades federales señalaron que la crisis deriva de la disputa entre ese grupo y Los Tlacos, organizaciones criminales con presencia histórica en Guerrero.
La región de Chilapa, habitada por comunidades indígenas nahuas, arrastra desde hace años una crisis de violencia, desplazamientos y denuncias de ataques contra policías comunitarias.
