El canciller cubano, Bruno Rodríguez, argumentó además en redes sociales que no hay “razón” o “pretexto” para que el Gobierno de EE.UU. considere a Cuba una “amenaza” y persiga atacarla para “cambiar su sistema político o su Gobierno”.
“Una agresión militar de EE.UU contra Cuba provocaría una verdadera catástrofe humanitaria, un baño de sangre. Perderían la vida ciudadanos cubanos y estadounidenses, un hecho al que sólo apuestan los políticos que no envían sus hijos y familiares a las guerras”, afirmó.
A su juicio, “no existe la menor razón, ni siquiera el menor pretexto para que una superpotencia como EE.UU. agreda militarmente a una pequeña isla que no representa ninguna amenaza, por la pretensión de unos pocos de cambiar su sistema político o su Gobierno”.
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El canciller ya había apuntado en una entrevista a la cadena de Televisión estadounidense ABC la semana pasada que una intervención militar estadounidense en la isla podría desencadenar un “baño de sangre”.
Las declaraciones de Rodríguez se producen un día después de que el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, dijese que Cuba representa una “amenaza para la seguridad nacional” de su país.
Hegseth alegó ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes que la isla ha acogido bases militares y de inteligencia de “adversarios”, en referencia a China y Rusia, e incluso acogido buques militares rusos, incluido un submarino de propulsión nuclear.
Retomaba así Hegseth el argumento esgrimido una semana antes por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien en una entrevista mostró su malestar por el uso del territorio cubano por parte de “adversarios” de EE.UU.,, y calificó esas operaciones, a 90 millas náuticas de las costas de Florida, como una amenaza.
Desde enero, Washington ha instado a Cuba a que abra de forma significativa su economía y reforme su sistema político, presionando con nuevas sanciones e incluso amenazas de intervención militar.
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Entre las medidas aplicadas por EE.UU a Cuba destaca el bloqueo petrolero, que ha impedido casi totalmente la llegada de crudo importado a la isla, y la más reciente ronda de sanciones, con medidas secundarias de carácter extraterritorial.
Hace 15 días, los republicanos del Senado bloquearon, nuevamente, una iniciativa demócrata que buscaba limitar los poderes de guerra de Trump sobre Cuba.
El pasado 2 de mayo, Trump afirmó durante un mitin en Florida que tomaría el control sobre Cuba “casi de inmediato” y agregó que esto sucedería cuando finalice la guerra contra Irán.
