La muestra, que podrá verse en el Palau Martorell de la ciudad española con el título 'Steve McCurry, ICONS' desde este viernes hasta el 6 de setiembre, es un recorrido íntimo por sus más de 50 años de profesión, en los que ha retratado personas, pero, sobre todo, miradas.
En la presentación, McCurry, que sigue en activo a los 76 años, explicó este jueves que las imágenes "han sido su diario" y "el testigo" de todo lo que ha vivido en países como la India, Afganistán, Pakistán, Madagascar, Mauritania, Japón, Yemen, Kuwait y Estados Unidos.
Admitió que es conocido mundialmente por esa mirada de una niña afgana publicada en la revista National Geographic en 1985, pero también reivindicó el valor del resto de sus fotografías: "Vivimos en un mundo fascinante", y en todas ellas pueden verse "personas, lugares e historias distintas", argumentó.
La muestra mezcla "países, periodos profesionales y grandes secciones", según la comisionada de la exposición, Biba Giacchetti, que también resaltó las fotos dedicadas a la infancia y los animales.
Con una trayectoria caracterizada por el retrato de los conflictos y guerras internacionales, McCurry ha presentado una propuesta que prescinde de sangre y violencia explícita.
Según Giacchetti, se trata de "narrar sugiriendo", así que vemos una fotografía de un niño minero en Afganistán "y con su mirada y su rostro ya es suficiente", señaló la comisaria.
Aunque la sangre no sea visible, sí pueden verse retratos de niños apuntándose con pistolas en la cabeza o animales huyendo de catástrofes naturales, imágenes que representan las muchas guerras y conflictos que McCurry ha fotografiado.
Explicó que el mundo en la actualidad se encuentra en "una constante lucha entre las fuerzas del bien y el mal" y "parece que hay muchos conflictos simultáneos en todas partes", empezando por su país, Estados Unidos.
"Hay gente dispuesta a cambiar el mundo, aunque desearía que hubiera más. En mi país tenemos gravísimos problemas, pero intento ser optimista y mantenerme en ese estado esperanzador, porque es la única manera que tenemos todos de sobrevivir", añadió.
También reconoció que, actualmente, el fotoperiodismo se enfrente al gran reto de la inteligencia artificial (IA) y que debería reivindicarse "la autoría de las fotografías".
"Puedes pedirle a ChatGPT que cree una fotografía de la guerra en Ucrania, por ejemplo, y te enseñará una fotografía muy dramática y buena, pero no va a ser real (...) Si hay una persona detrás, confío en ella", sintetizó.
Por el contrario, estos tiempos, donde todos los fotógrafos y artistas tienen acceso a las redes sociales, también ofrecen una oportunidad que no existía cuando él empezó, la de tener un espacio donde "divulgar" tu trabajo.
