El mandatario chino afirmó que Taiwán es "el asunto más importante" de la relación bilateral y advirtió de que, si se gestiona bien, los vínculos entre ambas potencias podrán mantener una "estabilidad general", pero, si se "maneja mal", los dos países podrían llegar al "choque" o "incluso al conflicto" y a una situación "muy peligrosa" de sus relaciones bilaterales, según los medios estatales chinos.
Xi sostuvo además que la "independencia taiwanesa" y la paz en el estrecho de Taiwán son "incompatibles", y aseguró que mantener la estabilidad en la zona constituye el "mayor denominador común" entre China y Estados Unidos.
Pekín considera a Taiwán una parte inalienable de su territorio y no descarta el uso de la fuerza para hacerse con su control, mientras que Washington mantiene vínculos no oficiales con Taipéi y es su principal suministrador de armas.
En el plano comercial, Xi afirmó ante Trump que los hechos demuestran que "no hay ganadores en una guerra comercial" y que la esencia de los vínculos económicos entre China y Estados Unidos es el "beneficio mutuo".
El líder chino añadió que, ante "diferencias y fricciones", las "consultas en igualdad" es la "única opción correcta".
Xi calificó de "generalmente equilibrados y positivos" los resultados alcanzados el miércoles en Seúl durante la reunión mantenida por los equipos económicos y comerciales de ambos países, encabezados por el viceprimer ministro chino He Lifeng y el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y los definió como "buenas noticias" para los pueblos de ambos países y para el mundo.
La reunión entre Xi y Trump llega tras la tregua comercial pactada por ambos líderes en octubre pasado en la ciudad surcoreana de Busan, que rebajó parte de las tensiones arancelarias, aunque persisten disputas sobre tecnología, tierras raras, acceso al mercado chino y compras de productos estadounidenses.
Trump llegó el miércoles por la noche a Pekín acompañado por el secretario de Estado, Marco Rubio, y una delegación de altos ejecutivos estadounidenses, entre ellos Elon Musk, de Tesla; Tim Cook, de Apple; Jensen Huang, de Nvidia; y responsables de Boeing, BlackRock, Visa, Mastercard, Meta y Goldman Sachs.
El republicano tiene una agenda apretada hasta este viernes, con dos reuniones con Xi, una cena de Estado y actos protocolarios en espacios emblemáticos como el Templo del Cielo de Pekín, en su segunda visita al país asiático tras la realizada en 2017 durante su primer mandato.
