Después de este primer contacto, en el que además de los saludos protocolarios tradicionales estuvo sobre la mesa la cuestión de Taiwán, está previsto que los mandatarios visiten el Templo del Cielo, uno de los principales lugares históricos de la capital china.
En este primer encuentro, Xi pidió a Estados Unidos "ser socios y no rivales" porque los intereses de sus países "superan sus diferencias", mientras que el mandatario estadounidense confió que ambos gigantes tendrán un "futuro fantástico juntos", alabó a su anfitrión como "un gran líder" y vaticinó que esta será la mayor cumbre de la historia.
Además, el gobernante chino sacó a colación Taiwán, para China la principal "línea roja" en su relación con EE.UU. y sobre la que advirtió a Trump del riesgo de "una mala gestión", la cual dijo que podría llevar al "choque e incluso el conflicto", a la vez que defendió que ""no hay ganadores en una guerra comercial", una frase que Pekín ha reiterado desde que comenzó este nuevo enfrentamiento.
Gran parte de su gabinete gubernamental acompañó al presidente estadounidense, incluidos el secretario de Estado, Marco Rubio, y el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, en tanto en la delegación china figuraban, entre otros, Cai Qi, miembro del todopoderoso Comité Permanente del Politburó del Partido Comunista de China (PCCh, gobernante); el ministro de Exteriores, Wang Yi; y el titular de Comercio, Wang Wentao.
Una de las sorpresas de la mañana fue la presencia en la sala de la reunión bilateral de los directivos de empresas estadounidenses que se han sumado a la comitiva de Trump, entre ellos los consejeros delegados de Nvidia, Jensen Huang; Apple, Tim Cook; y Tesla, Elon Musk, algo inusual en este tipo de cumbres.
Imágenes de la televisión estatal china CCTV mostraron a los ejecutivos entrando a la sala de la reunión, aunque por ahora se desconoce si participaron en ella de forma activa.
Antes de reunirse, Xi recibió a Trump con honores en el Palacio del Pueblo, corazón político de China situado a un costado de la plaza de Tiananmén, y tras estrecharse las manos en un saludo prolongado pero contenido, pasaron juntos revista a las tropas.
En esta primera jornada y tras la cumbre bilateral, está previsto que los presidentes visiten juntos el Palacio del Cielo de Pekín y posteriormente asistan a un banquete de Estado ofrecido por Xi en el Gran Palacio del Pueblo.
