Zhongnanhai, la 'Casa Blanca' china donde Xi y Trump cierran dos días de reuniones

Imagen sin descripción

Pekín, 15 may (EFE).- El complejo palaciego de Zhongnanhai, la 'Casa Blanca' china en el corazón de Pekín, es el escenario este viernes del segundo y último día de reuniones de los presidentes de las mayores potencias mundiales, el estadounidense Donald Trump y el chino Xi Jinping.

En este lugar pondrán fin a una visita de Trump a China con la que buscan dar una imagen de sintonía pese a las diferencias.

Enfundados en trajes oscuros, con corbata azul Trump y granate Xi, los líderes -de edades (79 el republicano, 72 el anfitrión) y estatura similar- pasearon este viernes por los majestuosos jardines de Zhongnanhai, junto a la Ciudad Prohibida de Pekín y desde donde opera la cúpula del gobernante Partido Comunista chino (PCCh).

También alberga las residencias de los principales dirigentes del país -fue hogar de Mao Zedong y otros históricos, si bien hay muchas teorías sobre el de Xi-, y es por tanto un lugar que se presta a la combinación de lo profesional y lo personal que busca este segundo encuentro, más informal que el del jueves en el Gran Palacio del Pueblo, sede ceremonial del Estado chino.

Xi y Trump llegaron más o menos a la hora prevista, sobre las 11 de la mañana (03.00 GMT), y, tras una charla de unos diez minutos, emprendieron un paseo por los jardines regado por unos comentarios más bucólicos que los que suele regalar el estadounidense, quien se ha mostrado hasta el momento contenido en casa ajena.

"Estas son las rosas más bonitas que nadie ha visto jamás", dijo Trump a Xi en el antiguo jardín imperial, en un complejo construido a lo largo de siglos y cuyos primeros cimientos datan del siglo XII, durante la dinastía Jin, convirtiéndose en sede oficial del Gobierno de la República Popular China desde su fundación en 1949.

Xi, acompañado como Trump de un traductor, explicó al dirigente estadounidense, miembro de una dinastía más orientada a los negocios y la construcción de opulentos rascacielos urbanos y campos de golf, la historia de Zhongnanhai.

También correspondió al cumplido de su par de EE.UU. prometiendo que le enviará semillas de rosas para la Rosaleda de la Casa Blanca.

Una vez finalizado el paseo, los mandatarios pasaron a una sala para la ceremonia del té, en la que fueron acompañados por miembros de sus respectivas delegaciones, entre ellos los jefes de la diplomacia de ambos países, Marco Rubio y Wang Yi, y el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, aunque no estuvo su homólogo Dong Jun.

Separados por un rosado centro floral y sentados en sillones idénticos, Trump dedicó unas palabras de elogio a su anfitrión.

"Es un hombre por el que siento un gran respeto. Tenemos una relación muy amistosa, nos conocemos desde hace 11 años, casi 12, eso es mucho tiempo", señaló.

Aparte de los cumplidos, Trump realizó breves comentarios a la delegación de prensa que lo acompaña desde Washington para subrayar que su relación trasciende lo banal y que tienen una visión "muy similar" sobre cómo debe acabar la guerra de Irán, pese a su estancamiento, o los "fantásticos acuerdos comerciales" logrados, sin que se hayan revelado por el momento grandes detalles.

En cualquier caso, la elección de Zhongnanhai para este encuentro final antes de que Trump regrese este viernes a Washington no es baladí: es una señal de confianza de Xi, quien ya llevó al complejo al expresidente de EE. UU. Barack Obama en 2014 o al líder ruso, Vladímir Putin, en 2024, quizás el próximo huésped: el Kremlin anunció ayer que viajará "en breve" a China.