El G7 fija como prioridad, en espera del desbloqueo de Ormuz, ayudar a los más pobres

Imagen sin descripción

París, 19 may (EFE).- El acuerdo de mínimos de un G7 marcado por las discrepancias con Estados Unidos por la guerra abierta con Irán, en espera de la reapertura del estrecho de Ormuz, la única que puede poner fin a unas consecuencias económicas cada vez más graves, es que hay que centrarse en minimizar ese impacto para los más pobres.

Los ministros de Finanzas de los siete países más ricos del mundo (Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá), reunidos durante dos días en París, coincidieron este martes en la necesidad de que el estrecho de Ormuz se reabra, y que lo haga sin los peajes o los controles que quiere imponer Irán.

El ministro francés, Roland Lescure, que hizo de anfitrión porque su país ejerce este año la presidencia del G7 que culminará con una cumbre con los líderes que se celebrará del 15 al 17 de mayo en los Alpes, subrayó al presentar las conclusiones a la prensa que, como Estados Unidos, que ha justificado sobre todo la guerra con ese argumento, los demás están también "convencidos de que Irán no debe acceder a la bomba atómica".

Pero al mismo tiempo admitió las profundas diferencias que hay con Washington sobre el desencadenamiento unilateral de ese conflicto o sobre la imposición de aranceles a sus principales socios comerciales. No obstante, defendió la pertinencia de un foro de discusión multilateral como el G7, creado por Francia hace ya más de medio siglo.

"Durante estos dos últimos días -subrayó Lescure- hemos tenido discusiones francas, a veces difíciles, directas para encontrar soluciones a largo y corto plazo a los grandes desafíos económicos mundiales con el fin de garantizar la estabilidad económica". Insistió en que "el multilateralismo no es una opción, es la herramienta más fuerte".

El principal mensaje común de cara al exterior de los ministros de Finanzas reunidos en París ante el choque de sus países sobre la forma de salir de la crisis de Oriente Medio es que "hay que evitar por todos los medios una crisis alimentaria".

"Si no hacemos nada, 50 millones de personas pueden verse afectadas por esta crisis", advirtió Lescure, que se refirió al hecho de que la escalada de los precios de los carburantes y de los fertilizantes, por no hablar de la falta de abastecimiento de estos últimos, amenaza las cosechas y el suministro de alimentos en muchos países pobres.

Para evitarlo, el G7 ha decidido movilizar también al Banco Mundial (BM) y al Fondo Monetario Internacional (FMI), que deberán tener una función sobre todo de supervisión de la situación, en particular en países como Irak, que se está viendo privado de casi todos los ingresos por la exportación de su petróleo, y no se descarta recurrir a otros mecanismos como corredores humanitarios.

"La mejor manera de abordar esta crisis es centrarnos en los más vulnerables" también dentro de cada país, añadió el ministro francés, que precisó que eso significa que hay que privilegiar ayudas selectivas para esos colectivos en lugar de subvencionar de forma general la demanda, porque eso vendría a agravar más el problema, ya que ésta es una crisis de carencia de oferta en energía.

Otro de los mensajes que salieron de la reunión, y que aparece en el comunicado, es que los bancos centrales tienen que comprometerse a "mantener la estabilidad de los precios y garantizar la resiliencia continuada del sistema financiero".

Y que la política monetaria "tiene que seguir dependiendo de los datos: los bancos centrales están supervisando de cerca el impacto de la energía y de otros precios de materias primas sobre la inflación, sobre las expectativas de la inflación y sobre la actividad económica".

Unas afirmaciones que no parecen tan evidentes si se tienen en cuenta las presiones que ha ejercido Donald Trump para que bajara los tipos de interés sobre el todavía presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, que va a ser sustituido este viernes por el candidato, Kevin Warsh, que ha conseguido imponer el presidente estadounidense.

La presidencia francesa también incluyó en la declaración final un punto que Lescure resumió en un "apoyo inquebrantable" a Ucrania, un compromiso para "mantener la presión sobre Rusia" con sanciones y la idea de que "Rusia no puede beneficiarse de la guerra en Oriente Medio" gracias al tirón del precio de los hidrocarburos.

Un punto que, sin embargo, quedó en entredicho con la decisión unilateral de Estados Unidos, anunciada coincidiendo con la reunión de París, de prolongar por 30 días más la exención de sanciones que permite a Rusia exportar una parte de su petróleo.