La mayor retrospectiva del pintor James McNeill Whistler en 30 años se exhibe en Londres

Imagen sin descripción

Londres, 19 may (EFE).- El pintor estadounidense James McNeill Whistler (1834-1903) protagoniza en el museo Tate Britain de Londres una muestra retrospectiva con 150 de sus obras que permitirá apreciar la amplitud de su pintura, dibujo y grabado, incluido el conocido retrato de la madre del artista.

La exposición recorre sesenta años de la carrera artística del autor a través de retratos, obras sobre papel, óleos sobre lienzo, muebles y objetos personales, muchos de los cuales nunca se han expuesto. Como resaltó Isabel Muir, asistente de arte británico en el museo, el lema de Whistler era: "Ningún día sin una línea", según afirmó a EFE.

La pintura central de la muestra es el 'Arreglo en gris y negro nº1', conocida popularmente como 'La madre de Whistler'. Según la asistente de arte británico, la popularidad de este óleo reside en el hecho de no contar de manera explícita qué está pasando.

Normalmente, en la pintura victoriana hay una historia que es necesaria comprender, una historia bíblica o clásica, pero en este retrato solo se observa a una persona en un estado de ensoñación. El espectador quiere saber qué está pasando, qué es lo que piensa. Sin embargo, "el autor no nos lo dice", según explicó Isabel Muir.

Este óleo causó conmoción y confusión en la época porque desafió por completo las normas victorianas de la pintura. No se narra ninguna historia concreta y la paleta de colores se redujo a negros, grises y blancos en un momento donde se usaban los colores vibrantes y la ornamentación.

En un primer momento, la Real Academia de Arte de Londres se mostró reacia a exponer la obra pero finalmente aceptaron mostrarla añadiendo el subtítulo 'Retrato de la madre del artista' para que el público tuviera algo más de información.

Muir afirma que "en este cuadro se le ve convirtiéndose casi en un impresionista antes de que el movimiento se popularizara". Él sabía lo que pintores como Monet creaban en París, pero "va más allá: predijo el futuro del arte", según Isabel Muir.

 James McNeill Whistler fue una figura global, que forjó una carrera itinerante que abarcó cuatro continentes. La exposición se inaugura con una sala inspirada en el estudio de Whistler. Se exponen las colecciones personales del autor de cerámica de Asia Oriental al igual que su caballete, paleta y pinceles, evocando el entorno de trabajo y el proceso creativo del artista.

Por primera vez se muestran los cuadernos de los años que estudió en la Academia Imperial de las Artes de San Petesburgo y en la Academia Militar de Estados Unidos en West Point.

Tras mudarse a París con 21 años, el autor se sumergió en el vibrante ambiente bohemio de la capital francesa donde desarrolló un interés de por vida por los temas y los espacios de la clase trabajadora. Un reflejo de esta temática son sus grabados de la vida moderna y el conocido retrato de su madre (1871).

Whistler pasó las dos últimas décadas de su vida recorriendo Gran Bretaña, Europa y el norte de África, siendo pionero en técnicas impresionistas y pintando paisajes al aire libre que abarcaron la costa francesa y el moderno espectáculo del río Támesis industrializado.