Casi 5,9 millones de personas que huyeron de Afganistán han regresado al país bajo control talibán desde septiembre de 2023 desde diferentes países vecinos, principalmente Irán y Pakistán, que han implementado campañas masivas de deportación para los ciudadanos de origen afgano en situación irregular.
Sólo en 2025, la ONU estima que 2,9 millones fueron devueltos a su país de origen, y durante los primeros cuatro meses de 2026, más de 600.000. El nuevo plan estima que 1,7 millones de personas regresarán desde Irán y 1.1 millones desde Pakistán durante los próximos ocho meses.
"Esto no es un evento fronterizo a corto plazo. Es un desafío demográfico y de desarrollo profundo que requiere una respuesta sostenida, basada en principios y plenamente financiada", dijo en un comunicado el coordinador residente de la ONU y coordinador humanitario para Afganistán, Tajudeen Oyewale.
La ONU señaló que más de la mitad de los retornados son mujeres y niños, muchos de los cuales "nacieron y crecieron fuera de Afganistán" y tienen "vínculos débiles o nulos con sus comunidades de origen".
"Sin una inversión a mediano plazo en medios de subsistencia, vivienda, agua potable, salud y protección, corremos el riesgo de que se produzcan desplazamientos secundarios, un agravamiento de la pobreza y tensiones sociales que afectarán tanto a los retornados como a las comunidades de acogida", añadió Oyewale.
El Plan de Respuesta para Retornados Afganos (RPAR, por sus siglas en inglés) de 2026 incluye una respuesta fronteriza de 100,7 millones de dólares para asistencias de emergencia, con apoyo en efectivo, atención médica, alimentación, protección, servicios de agua, saneamiento e higiene (WASH), además de servicios de transporte en los principales puntos de cruce con Irán y Pakistán.
El resto de la inversión, alrededor de 428,5 millones de dólares, estarán destinados a los esfuerzos de reintegración en 35 distritos que se consideran prioritarios, asegurando a los refugiados planes de educación, servicios de salud, vivienda y derechos sobre la tierra, entre otros factores.
El lanzamiento del plan en Kabul, que ha reunido a representantes de donantes, agencias de la ONU, ONG y medios de comunicación, sucede dos meses después de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas decidiera renovar por sólo tres meses su misión en Afganistán, después de que Estados Unidos argumentara que no era rentable mantenerla por sus altos costes.
