La investigación, remitida también a las autoridades israelíes, recoge denuncias de palizas, electrocuciones, privación de sueño, detención aislada durante periodos prolongados o denegación de alimentos y atención médica, indicó la experta de Naciones Unidas en un comunicado.
"El número y la crueldad de las denuncias recopiladas reflejan un desprecio grave por parte de Israel de su obligación de tratar a los detenidos con humanidad y sin discriminación, lo que ha fomentado, tolerado y avalado la tortura y los malos tratos, en ocasiones con apoyo ministerial", subrayó la experta.
Jill Edwards también mencionó informes de al menos 94 muertes bajo custodia que no han sido investigadas, pero que según las autopsias practicadas evidenciaron en algunos casos fracturas múltiples, hemorragias internas y laceraciones de órganos.
La relatora alertó asimismo que de las más de 1.680 denuncias presentadas contra los servicios de inteligencia israelíes ninguna ha derivado en una acusación formal.
Recordó que más de 9.000 palestinos están privados de libertad en Israel, de los que el 40 % se encuentran en detención administrativa, e instó a Israel a revisar y reformar sus leyes y políticas de detención.
