"La economía francesa se adapta", afirmó el ministro en una entrevista radiofónica en Sud Radio, al destacar que los franceses están reduciendo desplazamientos, recurriendo más al teletrabajo y compartiendo vehículos por el alza de precios en gasolina y diésel.
La caída del consumo se aceleró respecto a abril, cuando el descenso había sido del 11 %, según cifras oficiales citadas por Lescure, quien reiteró que Francia no presenta riesgo de desabastecimiento de carburante de cara al verano.
"Tenemos gasolina, gasóleo y queroseno. No hay un problema de suministro, sino de precios", recalcó al día siguiente de que el Gobierno francés anunciase un nuevo paquete de ayudas de hasta 1.200 millones de euros para apoyar a los sectores más afectados por la subida de los combustibles, como taxistas, pescadores, agricultores, personal sanitario a domicilio y empresas de construcción.
Sin embargo, el Gobierno del Sébastian Lecornu descartó una reducción generalizada de impuestos sobre los carburantes. Lescure defendió que el Ejecutivo francés prefiere concentrar las ayudas en los colectivos "más vulnerables" en lugar de subvencionar el precio en surtidor para todos los consumidores, como España.
La diferencia de enfoque entre ambos países está generando movimientos transfronterizos de conductores franceses que cruzan la frontera para repostar en estaciones de servicio españolas, donde los precios son más bajos gracias a las ayudas estatales.
"Si el gobierno español quiere subvencionar a los conductores franceses que viven cerca de la frontera, mejor para ellos", declaró Lescure, al señalar que Madrid está destinando "miles de millones de euros" a contener los precios energéticos pese a registrar una inflación superior a la francesa, que está en el 2,2 %, mientras que la española ronda actualmente el 3,5 %, dijo.
Según los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística de España (INE), la inflación anual en España se situó en el 3,2 % en abril de 2026. La inflación subyacente (sin alimentos frescos ni energía) fue del 2,8 % y el IPCA (índice armonizado usado en la UE para comparar países) alcanzó el 3,5 %.
El Ejecutivo francés insiste además en acelerar la electrificación del transporte profesional para reducir la dependencia del petróleo importado. Entre las medidas anunciadas la víspera figura el aumento de las subvenciones para la compra de taxis eléctricos, con ayudas de hasta 5.500 euros por vehículo.
Lescure reconoció que la crisis energética tendrá un coste creciente para las finanzas públicas francesas, aunque aseguró que el Gobierno evitará recurrir a nuevas subidas de impuestos y mantendrá su objetivo de contener el déficit público en torno al 5 % del PIB.
El ministro defendió igualmente que Francia se encuentra "mejor armada" que otros países europeos frente al impacto energético gracias a su mix eléctrico basado en la energía nuclear, lo que limita el impacto de la crisis sobre la inflación y el crecimiento.
