En una declaración conjunta, los líderes denunciaron que la violencia de los colonos "se encuentra en niveles sin precedentes" y señalaron directamente que las políticas y prácticas del Ejecutivo israelí están "socavando la estabilidad y las perspectivas de una solución de dos Estados".
"Hacemos un llamamiento al Gobierno de Israel para que ponga fin a su expansión de asentamientos y poderes administrativos, garantice la rendición de cuentas por la violencia de los colonos e investigue las acusaciones contra las fuerzas israelíes", reza el comunicado.
Asimismo, los líderes instaron a Israel a "respetar la custodia hachemita sobre los Lugares Santos de Jerusalén y los acuerdos históricos del statu quo".
En paralelo, solicitaron el levantamiento de las restricciones financieras impuestas a la Autoridad Palestina y reclamaron medidas que permitan aliviar la situación de la economía palestina.
Las cuatro potencias subrayaron el proyecto de desarrollo en la zona conocida como E1, un corredor estratégico cercano a Jerusalén Este que, según alertaron, "dividiría a Cisjordania en dos" .
"El derecho internacional es claro: los asentamientos israelíes en Cisjordania son ilegales. Los proyectos de construcción en el área E1 no serían la excepción", se detalla en el comunicado.
Además, el bloque pidió a las empresas privadas que eviten participar en licitaciones de construcción en esa área, advirtiendo de posibles riesgos legales y daños reputacionales, "incluido el riesgo de involucrarse en graves violaciones del derecho internacional".
"Nos oponemos firmemente a quienes, incluidos miembros del gobierno israelí, abogan por la anexión y el desplazamiento forzoso de la población palestina", concluyeron.
