"He ordenado que el precio del diésel se reduzca aún más en 10 chelines kenianos (unos 0,067 euros) durante el ciclo de junio a julio, para ayudar a estabilizar los precios en las gasolineras y brindar un alivio adicional a los consumidores", afirmó Ruto en un mensaje dirigido a la nación.
Una vez aplicada la medida por la Autoridad Reguladora de Energía y Petróleo (EPRA) en el próximo ciclo de revisión, los precios del diésel bajarán a 222,86 chelines (1,49 euros) por litro.
Según Ruto, el Gobierno ya había invertido 15.720 millones de chelines (105 millones de euros) en medidas de estabilización del precio del combustible durante el ciclo de mayo-junio, después de que la crisis iraní provocara turbulencias en los mercados petroleros mundiales, elevando el costo del petróleo, el flete, los seguros y la logística a nivel mundial.
"Estas intervenciones han protegido a millones de kenianos de dificultades económicas aún más severas", subrayó el jefe del Estado, al insistir en que Kenia afronta "los efectos de una crisis mundial de combustible provocada por el conflicto en curso en Oriente Medio".
"Esta no es una crisis que afecte sólo a Kenia. Países de África, Europa, Asia y América están lidiando con el aumento de los precios del combustible, la escasez de combustible y las interrupciones en el suministro", agregó.
Tras el anuncio de Ruto, las organizaciones del sector del transporte público cancelaron la huelga nacional que tenían previsto reanudar si no se alcanzaba un acuerdo con el Gobierno para amortiguar el alza de los precios del combustible.
Miles de personas movilizadas por la Alianza del Sector del Transporte (TSA) y la Asociación de Propietarios de Matatus (MOA) bloquearon este lunes los accesos a Nairobi y otras ciudades con barricadas y quemaron neumáticos para protestar por el aumento del 23,5 % en el coste del diésel anunciado por las autoridades kenianas.
Los líderes gremiales condenaron el vandalismo del lunes y se desvincularon por completo de los disturbios en todo el país, que desembocaron en enfrentamientos con la Policía, que utilizó gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes.
El Gobierno achaca el encarecimiento del combustible al conflicto entre EE.UU. e Irán en el estrecho de Ormuz, vía por donde pasa el 20 % del crudo mundial, cuyo tráfico marítimo sigue paralizado por un doble bloqueo militar pese al alto el fuego de abril.
La Comisión Nacional de Derechos Humanos de Kenia (KNCHR) expresó su “profunda preocupación” por las protestas, denunciando saqueos, incendios provocados, la destrucción de propiedad pública y el cierre generalizado de escuelas.
