Según confirmaron este viernes un líder comunitario y testigos, el incidente ocurrió el jueves en el Hospital General de Referencia de Rwampara, localidad a las afueras de Bunia, capital de la provincia de Ituri, donde un grupo de taxistas de motocicleta y jóvenes intentó recuperar por la fuerza el cuerpo del fallecido, también mototaxista e hijo de un soldado.
Los manifestantes rechazaron el protocolo impuesto por las autoridades, que exigían un entierro digno y seguro de acuerdo con las medidas sanitarias aplicadas a víctimas de ébola.
Ante la negativa del personal sanitario a entregar el cuerpo sin cumplir con los protocolos sanitarios, la situación se agravó y las fuerzas de seguridad intervinieron realizando disparos de advertencia para controlar a los manifestantes.
Alertado por el jefe médico de la zona, el jefe comunitario de Rwampara, Zamundu Batagura Mugenyi, acudió para intentar calmar los ánimos.
"Fui allí y solicité la presencia del Ejército en Rwampara. Llegamos con un capitán para intentar controlar a los manifestantes, pero fue imposible", explicó Mugenyi, citado por medios locales.
Los funcionarios locales y las fuerzas de seguridad tuvieron que retroceder ante el lanzamiento de piedras contra los edificios del hospital y los centros de atención al ébola.
Los manifestantes se dirigieron entonces hacia las tiendas de aislamiento donde se alojaban pacientes con sospecha o confirmación de ébola.
"Consiguieron entrar en el hospital y prendieron fuego a dos grandes tiendas. Todas las camas quedaron reducidas a cenizas. Lamentablemente, el cuerpo del paciente con ébola que aún se encontraba dentro también quedó completamente calcinado", reveló Mugenyi.
Luc Malembe, activista local y testigo del suceso, atribuyó el ataque a la deficiente comunicación de las autoridades sanitarias sobre las medidas de prevención y respuesta al ébola.
"Necesitamos involucrar a líderes comunitarios reconocidos, cuya voz sea escuchada, para que transmitan el mensaje de que el ébola es real y la población adopte medidas preventivas. Si la población no lo cree, ¿cómo va a adoptar estas medidas? Por eso, vemos que la epidemia se está agravando", aseguró Malembe.
Un total de 160 "muertes sospechosas" y "671 casos sospechosos" se han registrado hasta la fecha por el brote declarado hace una semana en el este de la RDC, según el Ministerio de Salud congoleño.
Estos datos se refieren a Ituri, provincia fronteriza con Uganda y Sudán del Sur y epicentro de la epidemia, y a la vecina provincia de Kivu del Norte.
Sin embargo, no toman en cuenta la provincia oriental de Kivu del Sur, controlada por el rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), que este jueves confirmó un caso de un enfermo de ébola fallecido.
El brote se corresponde con la cepa Bundibugyo del ébola, cuya tasa de letalidad oscila entre el 30 % y el 50 % y para la que no existe vacuna autorizada o tratamiento específico, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El virus probablemente comenzó a circular en Ituri hace dos meses, según la OMS.
Fuera de RDC, Uganda confirmó dos casos (importados de RDC) en Kampala y Sudán del Sur realiza exámenes adicionales de laboratorio para confirmar un caso sospechoso reportado por las autoridades del estado de Ecuatoria Occidental, cerca de la frontera congoleña.
La OMS declaró el pasado domingo el brote como "emergencia de salud pública de importancia internacional", aunque considera "bajo" el riesgo global de epidemia.
Se trata del decimoséptimo brote registrado en la RDC desde que se detectó el virus por primera vez en 1976.
El virus del Ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y causa fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas.
