Durante la llamada que le hizo Paz, Lula expresó su solidaridad con el gobierno y el pueblo boliviano y subrayó la necesidad de preservar el respeto a las instituciones democráticas y al Estado de Derecho, según el comunicado de la Presidencia brasileña.
Asimismo hizo un llamado para que el gobierno y los movimientos sociales "eviten recurrir a la violencia" y "privilegien el diálogo" como vía para superar las divergencias y garantizar la paz social.
Bolivia entró este lunes en su cuarta semana de protestas impulsadas por los sectores campesinos como los aimaras, la Central Obrera Boliviana (COB) y simpatizantes del expresidente Evo Morales (2006-2019), que reclaman la salida de Paz, quien lleva apenas seis meses como jefe de Estado.
Los bloqueos han aislado durante 20 días al departamento de La Paz, que alberga a la sede del gobierno boliviano, y se han extendido a otras regiones del país como Oruro, Potosí, Cochabamba y Santa Cruz.
La escasez de alimentos y combustibles obligó al gobierno a establecer puentes aéreos para abastecer a las ciudades más afectadas, mientras países como Argentina, Chile, Estados Unidos y Perú ofrecieron apoyo logístico y donaciones.
Líderes cívicos de Santa Cruz alertaron este lunes sobre un posible "golpe de Estado" y convocaron a la población a defender el derecho al libre tránsito.
Entre tanto, el mandatario boliviano anunció la reducción de su salario y el de sus ministros a la mitad, y aseguró que hará cumplir la Constitución frente a las protestas que mantienen al país en tensión.
