El siniestro, ocurrido a las 19:29 hora local (11:29 GMT) del pasado viernes en una explotación situada en el distrito de Qinyuan, dejó además dos desaparecidos que todavía no han sido localizados.
Xinhua apuntó este martes a varias irregularidades, entre ellas un control deficiente del número real de trabajadores bajo tierra, la existencia de galerías no declaradas, planos que no coincidían con la situación real de la mina y sistemas de vigilancia duplicados.
El máximo dirigente del distrito de Qinyuan, Guo Xiaofang, afirmó en una rueda de prensa que, tras el accidente, la confusión en el lugar y la falta de claridad de la empresa sobre el número de operarios provocaron que los primeros balances fueran inexactos.
El panel de entrada a la mina mostraba que ese día habían bajado 124 personas, pero durante las tareas de rescate se detectó que la lista de trabajadores que habían salido a la superficie no coincidía con la información facilitada por la empresa, lo que llevó a descubrir un número elevado de personas que habían entrado sin tarjeta de posicionamiento.
Varios mineros citados por la agencia aseguraron que muchos trabajadores no portaban esas tarjetas, pese a que la normativa exige su uso para entrar en explotaciones subterráneas. Uno de ellos afirmó que en su turno casi nadie llevaba el dispositivo y que no se les exigía utilizarlo.
Durante el rescate, los equipos descubrieron además que los planos aportados por la empresa no coincidían con la realidad y que existían galerías ocultas no señaladas.
Según el medio, el carbón extraído de esas zonas, explotadas en ocasiones por trabajadores subcontratados, no se contabilizaba en la producción ni tributaba.
Un experto no identificado citado por la prensa local explicó que "algunas minas, para evadir la supervisión, crean dos conjuntos de planos: uno para inspecciones y otro para guiar la producción real".
La mina, de control privado y con capacidad anual de 1,2 millones de toneladas, había sido clasificada este año como explotación de tipo B, es decir, con un nivel de seguridad "general", y figuraba en una lista nacional de minas con riesgos graves por alto nivel de gas.
La agencia añadió que, en los últimos cinco años, Liushenyu había sido sancionada al menos cinco veces por problemas de seguridad.
Responsables de la empresa ya han sido puestos "bajo control de las autoridades", fórmula habitual en China para aludir a una detención por parte de los órganos de seguridad, mientras un equipo del Consejo de Estado (Ejecutivo chino) investiga las causas del accidente y las responsabilidades de la empresa y de los órganos de supervisión.
Las minas de carbón, material con el que China genera en torno a un 60 % de su energía, siguen registrando una alta siniestralidad, aunque en los últimos años el número de accidentes mortales se ha reducido de forma significativa.
El sector minero chino registró más de 3.000 muertes entre 2018 y 2023, cifra que supuso un descenso del 53,6 % con respecto al lustro anterior, según datos oficiales.
