La Torre de Belém reabre sus puertas a visitantes en Lisboa tras un año cerrada por obras

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Lisboa, 26 may (EFE).- La emblemática Torre de Belém, uno de los monumentos más famosos de Lisboa y Portugal en general, reabrirá sus puertas este miércoles a los visitantes tras un año cerrada por trabajos de restauración en su fachada e interiores, y con nuevas limitaciones de aforo para prevenir su deterioro.

La edificación, situada a orillas del Tajo y con cinco siglos de antigüedad, es uno de los lugares más concurridos por los turistas. En 2024 se vendieron 387.379 entradas para visitarla, confirmó este martes la dirección del monumento durante una visita en la que participó EFE, en la víspera de su reapertura al público.

Las obras, iniciadas en mayo de 2025, han incluido la limpieza a mano y con láser de la piedra que conforma la Torre, tanto en el exterior como en su interior, eliminando incrustaciones y residuos en la roca.

La última vez que el monumento había sido sometido a un tratamiento similar fue en 1998, aunque los trabajos en aquel momento se limitaron a la parte externa.

Teresa Silveira, coordinadora de trabajos de conservación y restauración de la N-Restauros, empresa que ejecutó la obra, cifró los costes totales en alrededor de 1,2 millones de euros.

Aunque la conclusión de las obras estaba prevista para el pasado mes de marzo, los temporales que afectaron al país, entre ellos Kristine, Leonardo o Therese, causaron daños en la edificación, "dañando los ventanales y los pasadizos por la intensidad de las mareas", explicó Silveira en declaraciones a EFE.

Para ayudar a prevenir el desgaste de la torre, además de esta intervención, se va a implementar un nuevo sistema de venta de entradas que limitará las visitas a 900 por día y distribuidas por tramos horarios, a semejanza del modelo del Monasterio de los Jerónimos, el otro gran monumento del barrio de Belém.

"Es evidente que tanta gente al mismo tiempo en la torre, a lo largo del tiempo, va provocando un desgaste", afirmó Margarida Donas, directora del monumento, quien añadió que esperan que no sólo los turistas la visiten, sino que los portugueses regresen a este símbolo del país.

Pese a que todavía no se puede acceder al interior, en el exterior siguen siendo centenares las personas que contemplan el aspecto renovado de la torre, liberada de andamios tras varios meses tapada, y con un tono más blanquecino.

Es el caso de las mexicanas Gerike Rijna y Lucía Mayagoitia, que no pudieron entrar en el Monasterio de los Jerónimos por no conseguir entradas debido a la limitación de aforo que ahora también se aplicará a la Torre de Belém, y que se sorprendieron por verla "mucho más blanca que en las fotos".

La construcción de la Torre de Belém comenzó entre 1514 y 1515 por orden del rey Manuel I y se concibió como una fortificación para proteger la entrada marítima a Lisboa.

Su historia está ligada, al igual que la de Portugal, al mar y a la navegación, en un momento donde el país se había convertido en una de las grandes potencias comerciales y marítimas mundiales.