Para ello, el Ejecutivo encabezado por el conservador Ulf Kristersson plantea invertir 6.500 millones de coronas suecas (600 millones de euros), procedentes de un presupuesto adicional, según informó en un comunicado.
Las sumas correspondientes serán transferidas de forma retroactiva a las autoridades de transporte público regional que implementen la medida y reduzcan a la mitad los precios de los abonos mensuales que permiten un desplazamiento ilimitado.
La iniciativa también aspira a reducir las emisiones del transporte y la dependencia de los combustibles fósiles.
"Aunque hemos mantenido bajo el coste de conducir, ahora haremos más barato el transporte público. La guerra en Oriente Medio no debería afectar a los suecos que se desplazan para trabajar duro, independientemente de que usen el coche o tengan la oportunidad de usar el transporte público", declaró Kristersson.
El Gobierno sueco ya ha aprobado medidas en los últimos meses para subvencionar el consumo eléctrico de los hogares y rebajar los impuestos a los combustibles, ante el impacto de la guerra en Oriente Medio.
El abono mensual del transporte público en la región de Estocolmo cuesta en la actualidad el equivalente a unos 100 euros al mes.
Suecia celebrará elecciones generales el 13 de septiembre de este año y Kristersson se presenta a la reelección, aunque encabezan las encuestas los socialdemócratas, actualmente en la oposición.
