El ministro canadiense de Energía y Recursos Naturales, Tim Hodgson, anunció en Vancouver que SEFE (Securing Energy for Europe) adquirirá un millón de toneladas anuales de GNL durante un periodo de hasta 20 años, con entregas previstas a comienzos de la década de 2030.
El acuerdo, cuya existencia había sido avanzada el martes por medios locales, convierte a Alemania en el primer comprador europeo de gas natural licuado canadiense y supone un nuevo paso en los esfuerzos europeos por reducir la dependencia energética de Rusia tras la invasión rusa de Ucrania.
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SEFE fue una filial de Gazprom y fue nacionalizada por el Gobierno alemán tras el inicio del conflicto.
Hodgson afirmó que el pacto “es mucho más que energía” y lo vinculó con la estrategia del Gobierno del primer ministro canadiense, Mark Carney, de fortalecer la soberanía económica canadiense y ampliar el comercio fuera de Estados Unidos.
El ministro añadió que el mundo demanda cada vez más energía canadiense “fiable y de bajas emisiones”.
El proyecto Ksi Lisims LNG está impulsado por la nación indígena Nisga’a, la compañía Western LNG y Rockies LNG, un consorcio de productores de gas del oeste del país.
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La instalación prevista será una planta flotante de licuefacción y exportación situada en la costa norte de Columbia Británica, con capacidad para producir hasta 12 millones de toneladas anuales de GNL.
Ottawa señaló que el acuerdo acerca al proyecto a una decisión final de inversión y podría movilizar más de 30.000 millones de dólares canadienses en inversiones (21.600 millones de dólares estadounidenses o 18.650 millones de euros), además de generar miles de empleos y más de 15.000 millones de dólares canadienses en actividad económica.
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Ksi Lisims LNG recibió en septiembre de 2025 las autorizaciones medioambientales federales y provinciales. Posteriormente fue incluido por el Gobierno de Carney entre los grandes proyectos estratégicos nacionales que Ottawa quiere acelerar para aumentar la producción de GNL y abrir nuevos mercados en Europa y Asia.
El acuerdo definitivo sigue condicionado a la firma final del contrato comercial entre ambas partes y a la aprobación de inversión del proyecto.
